Las almas monstruosas: El arte mágico de Lautréamont y Rimbaud
Por Vadge Moore
Société Voudon Gnostique
Traducido por V.I
1)La Edad de los desarreglos
Los escritos de los poetas franceses Lautréamont y Rimbaud están repletos de imágenes y referencias a una tradición oculta antigua conocida como Tifoniana. Esta Tradición Tifoniana era parte de una tradición más grande y más antigua, conocida como la tradición draconiana. Esta antigua tradición se remonta a Sumeria y al Egipto pre-dinástico. Tifón era la diosa serpiente que era la madre del dios Set, Shaitan, también conocido como Satanás. La Gnosis Tifoniana se trata de entrar en contacto con entidades de la parte inversa del Árbol de la Vida. El Árbol de la Vida es el sistema simbólico y místico de la Cábala, que representa a todas las fuerzas y los elementos de la naturaleza y el universo. Este árbol tiene un esquema de once esferas interconectadas llamados sephirah, que a su vez están conectadas con veintidós caminos. Se cree que hay un lado oscuro de este Árbol de la Vida, conocido como el Árbol de la Muerte. Esta parte es la que se explora en la tradición Tifoniana. EL máximo exponente actual de esta tradición es el ocultista Kenneth Grant. Grant, que fue durante un tiempo estudiante de tiempo del célebre mago Aleister Crowley, afirma que las fuerzas oscuras de la zona baja de nuestro mundo se están filtrando en nuestra dimensión y transformando este planeta de manera extraña y aterradora. Crowley llamó a esta transformación “el Nuevo Eón de Horus”, la Biblia lo llama el Apocalipsis, el satanista Anton LaVey la llamó “la Era de Satanás”, y Grant y sus colegas lo llaman el Eón de Maat. No importa cómo lo llames, estos grupos están anunciando un cambio de guardia, una alteración de la conciencia, un nuevo orden mundial, independientemente de que nos guste o no. Crowley escribió acerca de este nuevo orden y los cambios que traería consigo:
“Obsérvese la decadencia del sentido de pecado, el crecimiento de la inocencia y de la irresponsabilidad, las extrañas modificaciones del sistema reproductivo y su tendencia a devenir bisexual o epiceno, la ingenua confianza en el progreso combinada con pesadillas de miedo y catástrofe, contra las que no estamos aún del todo dispuestos a tomar precauciones”.(Libro de la Ley)
Kenneth Grant cree que algunos poetas y artistas actúan como “sensibles” o receptores de estas fuerzas sobrenaturales que se filtran en nuestra vida. Estos “sensibles” reciben las impresiones e imágenes y las difunden a través de su arte. De acuerdo con Grant, estas fuerzas son los Qliphoth. Famosos en la tradición oculta como lo maligno y desequilibrado, los Qliphoth son las fuerzas que están fuera de nuestro universo conocido, tratando de conectarse con nosotros a fin de completar nuestra evolución, unir nuestro “lado diurno” con nuestro “lado nocturno”, o, en otras palabras, abrir nuestras mentes conscientes a las profundidades primordiales del inconsciente oscuro. Si el mago se ha preparado lo suficientemente bien a través de los rituales correctos y ha tenido un buen avance espiritual, al ponerse en contacto con estas fuerzas estará relativamente fuera de peligro. Quien no esté preparado, se enfrentará a la locura, la destrucción y a la pérdida de su “alma” como resultado de estos encuentros. Sin embargo, hay una tercera vía que combina estas dos situaciones. Ese es el camino del artista o poeta. Algunas neuronas de los artistas actúan como “cables a tierra” para atraer a estas fuerzas o invocarlas y luego, para expresar su poder a través del arte. Esto puede causar estragos en el sistema nervioso de un artista, pero en última instancia, a través de la expresión de estas fuerzas, permiten que el resto de nosotros echemos un vistazo a este dominio infernal. Lautréamont y Rimbaud pertenecen a este tipo de artistas.
2)El misticismo bestial
En su libro “Fuera de los círculos del tiempo”, Grant escribe:
“Algunos elementos fugitivos aparecen ocasionalmente en las obras de poetas, pintores, místicos y ocultistas que pueden considerarse como auténticas manifestaciones mágicas donde queda demostrado el poder y la capacidad del artista para evocar elementos de un universo extra-dimensional o alienígena, que pueden ser capturados por las antenas más sensibles y mejor sintonizadas de la conciencia humana”.
Estos elementos fugitivos son imágenes o conceptos que transmiten una extraña sensación de otredad al lector o al espectador de estas obras.
“El primer objeto de estudio del hombre que quiere ser poeta es su propio conocimiento, completo; se busca el alma, la inspecciona, la prueba, la aprende. Cuando ya se la sabe, tiene que cultivarla; lo cual parece fácil: en todo cerebro se produce un desarrollo natural; tantos egoístas se proclaman autores; ¡hay otros muchos que se atribuyen su progreso intelectual! — Pero de lo que se trata es de hacer monstruosa el alma: Imagínese un hombre que se implanta verrugas en la cara y se las cultiva. Digo que hay que ser vidente, hacerse vidente. El poeta se hace vidente por un largo, inmenso y razonado desarreglo de todos los sentidos”.(Rimbaud)
Es precisamente este trastorno lo que abre la mente a las fuerzas del inconsciente oscuro. Dentro de estas profundidades primordiales se encuentran instintos perdidos y olvidados por el hombre y encarnaciones pasadas, que están representados mágicamente por los Qliphoth. Estos instintos también pueden ver la luz a través de los ritos de la licantropía, la creencia en la transformación del hombre en lobo, en tigre o en hiena. Esto es a lo que se refiere Rimbaud, diciendo que “hay que hacer monstruosa al alma”.
Hay una creencia primitiva en que la manera de llegar a la divinidad es a través del animal. Esto se puede ver en las antiguas representaciones de los dioses de Egipto y Sumeria. Más recientemente, en el siglo XX, en los trabajos del mago inglés Austin Osman Spare y en sus diversos rituales y prácticas “yoguicas”, se puede reconocer este método de utilización de la Bestia para acercarse a la divinidad. Spare creía en el poder del resurgimiento atávico en el que el iniciado se alimenta de un símbolo o sigilo hecho para representar a un animal en particular y, finalmente, para tomar las capacidades de ese animal. Este es un método de llegar a la divinidad en la que, en lugar de elevarse a Dios espiritualmente, te hundes en él, bestialmente. Puesto que Dios lo es “Todo”, levantarse o hundirse no hace ninguna diferencia. El resultado sigue siendo el mismo. Por supuesto, el método bestial está más lleno de peligros – psíquicos y físicos- que el espiritual, pero hay algunos de nosotros que no podemos dejar de estar más inclinados hacia las profundidades.
Grant escribe: “Debería ser evidente que los que dejan entrar las fuerzas de los Qliphoth deben asumir la máscara de la Bestia. Por consiguiente, no nos sorprende encontrar que toda la gama de los llamados deseos anormales y pervertidos sean explotados en los intentos de transmitir las vibraciones y fuerzas extra-cósmicas o extra-terrestres.” Estos deseos anormales y perversos están bien representados en las obras de Lautréamont y Rimbaud. Las obras de ambos poetas están llenas de blasfemia, degradación, perversión y violencia. Las fuerzas del “Ello” son liberadas y se extiende la peste moral que es tan común en las obras de estos hombres. Especialmente en el caso de Rimbaud, su estilo de vida expresa la intrusión de estas fuerzas de manera inflexible. Algunas de las imágenes y símbolos parecen mostrar una correspondencia entre estos poetas y la Gnosis Tifoniana expuesta por Kenneth Grant.
3)Lautréamont: Poeta de lo predatorio.
“Le Comte de Lautréamont” fue el seudónimo de Isidore Ducasse. Nació en Montevideo en 1846 y murió en 1870 por circunstancias misteriosas. Él escribió “Los Cantos de Maldoror” en el año 1868. El libro se ha convertido en un clásico, y ha sido considerado por los dadaístas y los surrealistas como una obra maestra. Los surrealistas consideran a Ducasse su antepasado espiritual. El filósofo Gaston Bachelard escribió un libro fascinante sobre Lautréamont en el que explora lo que él llama “Lautreamontismo”. Él cree que el “Lautreamontismo” se puede resumir en la “voluntad de atacar”. Joanne Stroud escribe en la introducción de este libro: “Bachelard señala el “complejo de la vida animal ‘, lo que él llama “la fenomenología de la agresión pura”, que encontramos en la obra de Ducasse “. En “Los Cantos de Maldoror” abundan las descripciones de las bestias rapaces con garras que desgarran a sus víctimas. El personaje principal, el anti-héroe Maldoror, casi siempre es descrito destrozando a las víctimas con sus garras o un cuchillo curvo. Según Stroud,
“Bachelard ve una similitud entre un animal y la psique humana – el ser humano está tan ansioso de atacar como lo está el animal en la selva por apoderarse de su presa. La crueldad hacia su víctima es ciega, hace caso omiso de todas las relaciones anteriores, invalida los sentimientos anteriores. De la misma manera, la crueldad humana nos remite al gesto animal. Cada vez que odiamos, el animal emerge: “en el más pequeño de los odios hay un pequeño filamento animal vivo.”
En Maldoror está escrito: “Por mi parte, puedo usar mi talento para describir las delicias de la crueldad: placeres que no son transitorios o artificiales…” porque son primordiales y naturales. “¡Yo hago servir mi genio para pintar las delicias de la crueldad! Delicias no pasajeras ni artificiales, sino que, al comenzar con el hombre, terminarán con él. ¿No puede el genio aliarse con la crueldad en las resoluciones secretas de la Providencia? ¿O porque se sea cruel se tiene que carecer de genio?”. Este es el genio de que Crowley habla cuando describe la “Verdadera Voluntad”, el núcleo interno de cada hombre que es su verdadero destino, la forma bestial, en contraposición a lo espiritual.
En su comentario sobre Michael Bertiaux, Grant examina la licantropía, diciendo: “Tomar formas monstruosas y el sentido de identidad de las “entidades infernales astrales” se convierten en lógicas como método de control de niveles sub-ctónicos, y Austin Osman Spare mejoró las técnicas válidas de silografía para explorar estos niveles subliminales. Bertiaux también contribuyó con un único estudio en profundidad de estos atavismos primitivos, en su sistema altamente sofisticado, de los cuales “Le Mystère Lycanthropique” es uno de ellos.”
Las “entidades astrales infernales” son los instintos predatorios antiguos, olvidados en el tiempo, pero siempre esperando emerger. Lautréamont describe estos instintos en repetidas ocasiones. En un pasaje bastante largo, Lautréamont describe a perros que “[...] se han vuelto furiosos, rompen las cadenas, se escapan de las granjas lejanas, corren de un lado para otro por el campo, presos de la locura. Los amigos de los cementerios se arrojarán sobre el caminante, lo despedazarán, se lo comerán con su boca chorreante de sangre, pues sus dientes no están deteriorados. Los animales salvajes no se atreven a acercarse para tomar parte en el festín de carne, temblando huyen hasta perderse de vista. Después de algunas horas, los perros, extenuados de correr de un lado para otro, casi muertos, con la lengua fuera de la boca, se precipitan los unos sobre los otros sin saber lo que hacen, y se destrozan en mil pedazos con una rapidez increíble. No se comportan así por crueldad. Un día, con los ojos vidriosos, mi madre me dijo: «Cuando estés en tu cama y oigas los ladridos de los perros en el campo, escóndete bajo el cobertor, no te burles de lo que hacen: tienen sed insaciable de infinito, como tú, como yo, como el resto de los seres humanos de rostro pálido y alargado ». Yo, igual que los perros, siento la necesidad del infinito…” Este infinito es la divinidad, que se puede alcanzar a través de la Bestia.
Grant ha declarado que la manera de ponerse en contacto con los Qliphoth es a través de la sephirah “oculta” de la Cábala, conocida como Daath. Daath se encuentra en medio del Abismo, la zona que separa la conciencia humana normal de la “tríada suprema” o la divinidad. Daath, en el Abismo, actúa como una puerta de entrada a otras dimensiones o “Universo B”, como lo llama Grant, (a diferencia de este “lado”, conocido como “Universo A”) y los Túneles de Set, donde los Qliphoth residen. De nuevo, se cree que es un viaje muy peligroso para el mago que no esté preparado. Un pasaje de Maldoror describe la lucha de héroes infernales con un ángel en una iglesia, una lucha en la que Maldoror resulta victorioso. Después, él va fuera de la iglesia, donde ve el alma del ángel. “… Una vez fuera, percibe en el aire una forma negruzca, con las alas quemadas, que penosamente dirige su vuelo hacia las regiones celestes. Se miran los dos, mientras el ángel asciende hacia las alturas serenas del bien, y él, Maldoror, por el contrario, desciende hacia los abismos vertiginosos del mal…”
La Magia Sexual, asociada generalmente con Crowley, ha sido ampliada por Grant y por Michael Bertiaux. Esta magia se extiende la Magia Sexual al sado-masoquismo o a la Magia Sexual licantrópica como visualización, e implica tomar formas monstruosas durante el rito. El increíble “Voudon Gnostic Workbook” de Michael Bertiaux es una descripción de un ritual de magia sexual licantrópica. En Maldoror, como era de esperarse, hay una escena que se asemeja mucho a este tipo de rituales, aunque muy exagerados. Maldoror y su bulldog se encuentran con una muchacha joven y bonita. Después de violar a la niña, Maldoror le tira a su perro:”[...] Ese lobo de hocico monstruoso, a violar a su vez la virginidad de la delicada niña. Desde su vientre desgarrado, la sangre corre de nuevo a lo largo de sus piernas, a través de la pradera. Sus lamentos se unen a los aullidos del animal. Maldoror (¡cómo repugna pronunciar este nombre!) oía los dolores de la agonía y se asombraba de que la víctima resistiera tanto y no estuviera muerta. Se aproxima al altar de sacrificio y ve la conducta de su dogo que, entregado a sus bajos instintos, levantaba la cabeza por encima de la muchacha, igual que náufrago eleva la suya por encima de las olas encolerizadas.”
El lugar de este acto como un “altar de sacrificio” nos da una pista del significado inconsciente. Para estas imágenes no son completamente intencionales cuando entendemos su significado más allá de lo literal. Lautréamont se había convertido en un director de orquesta de las fuerzas primordiales y subconscientes. Mientras que los magos conscientemente controlan estas fuerzas a través de sus rituales, los artistas se convierten en mediums, por así decirlo, una suerte de receptáculos pasivos. Ahí radica el peligro. Sin embargo, se trata de un peligro que puede volverse dulce.
Otra imagen que aparece en Maldoror con frecuencia es la rana o sapo. En la Gnosis Tifoniana, el sapo representa a los “saltadores” o “brincadores” en la parte posterior del Árbol de la Vida. En lugar de tener que pasar por todos los túneles del lado nocturno del árbol, el mago asume la forma de una rana y da un salto hasta el Árbol de la Muerte. El método de los Saltadores es utilizado por los adoradores de la Serpiente Negra de Bertiaux, y Hécate es su diosa. De acuerdo con la cita: “Ella es una de las figuras más importantes en el culto draconiano, como simbolismo de la transformadora de la existencia acuosa o astral a la tierra o existencia tangible.” Hécate es conocida como la diosa con cabeza de rana. Hay muchas otras bestias y criaturas en la obra de Lautréamont que tienen correspondencia con el trabajo de la Gnosis Tifoniana, incluyendo el cangrejo y la araña. En el Tarot Thoth de Crowley , el Atu 7 representa el Carro. Grant escribe: “Por otra parte, el Atu 7 está bajo el signo de Cáncer, que era originalmente el signo del Escarabajo. El cangrejo se asocia en la tradición oculta con la raza de los crustáceos que se espera que aparezcan en la Tierra en algún momento del futuro, el escarabajo es emblema de la fase inmediatamente posterior a la evolución humana en su fase post-Maatiana.” Estos “Crustáceos”, que aparecerán en la tierra son representativos de las fuerzas oscuras que se filtran a través de la puerta de Daath a nuestro plano. Para decirlo de otro modo, estas son fuerzas del subconsciente oscuro que se filtran en la mente consciente. La red que teje la araña en la parte posterior del árbol es muy importante también. Grant explica: “La tela de araña es la red de túneles que conducen a otras dimensiones, por lo que aparecen como intersticios sólo en un plano, cuando la araña ha salido de su agujero – en las profundidades de la tierra-, dentro de vacíos intra-espaciales y llaves abismales oníricas de inmensidad cósmica. ” En otras palabras, la tela de araña se utiliza como visualización de un medio de acceso a los distintos reinos del subconsciente. Pero hay un precio. El iniciado pierde un poco de su Ojas o energía mágica al entrar en contacto con estos seres. Pero lo ganado vale la pena. En Maldoror, leemos:
“Cada noche, a la hora en que el sueño alcanza su más alto grado de intensidad, una vieja araña de una especie gigante saca lentamente su cabeza de un agujero situado en el suelo, en una de las intersecciones de los ángulos de la habitación… y avanza muy despacio hacia mi cama. ¡Cosa notable!, yo, que hago retroceder al sueño y a las pesadillas, siento que se me paraliza la totalidad del cuerpo, cuando trepa a lo largo de los pies de ébano de mi lecho de satén. Me aprieta la garganta con las patas y me chupa la sangre con su vientre. ¡Todo sencillamente!”
Así, vemos como Lautréamont y su obra maestra pueden considerarse una expresión de las profundidades del subconsciente y de cómo la exploración de Bertiaux y de Grant ha producido imágenes muy similares. Ahora pasamos a Arthur Rimbaud.
4) Rimbaud: Vidente licántropo.
Jean-Nicolas-Arthur Rimbaud nació el 20 de octubre de 1854, en Charleville, Francia. Rimbaud fue un estudiante brillante, aunque muy rebelde. A la edad de dieciséis años comenzó a escribir la poesía que iba a revolucionar el mundo literario. A la edad de diecinueve años había abandonado por completo la poesía, abandonó Europa, fue a Absinia y murió enfermo e inválido, después de desarrollar un tumor en su rodilla derecha.
El escritor estadounidense Henry Miller ha descrito a Rimbaud así: “Era su destino ser el poeta electrizante de nuestro tiempo, el símbolo de las fuerzas destructivas que ahora se están poniendo en manifiesto.” Estas fuerzas destructivas son los Qliphoth, el inconsciente primordial arrastrado a la superficie de la mente colectiva. Rimbaud, a través de su método de “desarreglo de los sentidos” captó el espíritu oscuro de la edad, y lo expresa no sólo a través de su poesía, sino a través de su vida.
La siguiente cita de Montaigne fue una inspiración para Rimbaud en todos sus esfuerzos poéticos: ” El poeta, dice Platón, sentado sobre el trípode de las Musas, vierte, movido por la furia, todo cuanto le viene a la boca, como el caño de una fuente, sin rumiarlo ni sopesarlo, y se le escapan cosas de color distinto, de sustancia contraria, y con un curso interrumpido. “ Es interesante que la imagen utilizada es la de un monstruo vertiendo sus obras y que Rimbaud se haya sentido tan atraído por esta imagen. Así es como Rimbaud se veía a sí mismo: como una bestia, un monstruo, un vidente licántropo. Henry Miller escribe: “Con él he sentido una naturaleza primitiva subyacente que se manifiesta de maneras extrañas. Claudel describió a Rimbaud como” Un místico en estado salvaje” Nada podría describirlo mejor “.
Otros, también, ven a Rimbaud de esta manera y entienden su misticismo bestial.
En una carta del poeta Paul Verlaine (amante de Rimbaud) Rimbaud le dice: “Usted está prodigiosamente bien equipado para la batalla. La tengo como si fuera el olor de su licantropía”. En la poesía de Rimbaud sí tenemos numerosas referencias a él personificado como un perro, lobo o una hiena: “Seguirás siendo hiena”, “Exclama el demonio que me coronó de tan amables adormideras. Gana la muerte con todos tus apetitos, y tu egoísmo y todos los pecados capitales.” En este pequeño fragmento están descritos tres elementos importantes de la Gnosis Tifoniana. Una de ellas es la referencia a las adormideras o amapolas, que más allá de ser simplemente una referencia de una droga, también se refiere al elemento del Sendero de la Mano Izquierda conocido como los kalas. Los kalas son antiguos “perfumes” draconianos y tántricos que emanan de la sacerdotisa en el ritual sexual. Los Kalas son descritos como flores que secretan perfumes para que el mago se embeba de diversos poderes o visiones. La otra referencia es la hiena, otra metáfora sobre la licantropía. En Snakewand, Kenneth Grant escribe: “La hiena como tótem era un símbolo de todas los estados intermedios, todas las razas cruzadas y los cruces de caminos: entrelazándose, colma su sexualidad del Neither-Neither en la carne, y sella con la marca de la Bestia todas las formas a través de las cuales se satisfacen sus apetitos salvajes. ” Comparando estas dos citas podemos comprender mejor a Rimbaud. En esta sección del poema de Rimbaud se está discutiendo su ascendencia de sangre. Esto tiene correspondencia con la idea de Grant sobre las razas cruzadas. El demonio le dice a Rimbaud que “seguirá siendo una hiena” y por ende tiene la Marca de la Bestia, y el pacto con un demonio trae a colación el concepto de cruce de caminos – como las antiguas leyendas sureñas sobre hacer un pacto con el diablo en alguna intersección infernal. La línea de ” Gana la muerte con todos tus apetitos “, remite al método del Sendero de la Mano Izquierda de la utilización de la sexualidad y el delirio para matar el ego por un momento y permitir que las fuerzas del Qliphoth invadan la mente consciente.
Otra sección licantrópica que resulta interesante en la poesía de Rimbaud está (otra vez) en “Una temporada en el infierno”:
El lobo aullaba entre el follaje,
Las bellas plumas escupiendo
De su comida de aves de corral:
Como él me estoy consumiendo.
Comparándose a sí mismo con el lobo, Rimbaud se ve a sí mismo consumiendo su alma (las aves) como la serpiente Uroboros que se come su propia cola, un símbolo del ciclo de la naturaleza y la unidad de todas las cosas. Rimbaud escribe: “[...]. Acabé por encontrar sagrado el desorden de mi espíritu. Permanecía ocioso, presa de una pesada fiebre: envidiaba la felicidad de los animales”. De nuevo, una referencia a los animales y el deseo del resurgimiento atávico. Miller escribe sobre Rimbaud: “Él es el ser diferenciado, el prodigio, nacido de la carne y sangre humanas, pero amamantado por los lobos.” Es por este resurgimiento atávico que el poeta ha perdido la racionalidad propia del hombre y alcanza la visión primitiva. Rimbaud dice: “Yo no soy prisionero de mi razón.” Es mediante la destrucción de la razón, mediante la unión de todas las dualidades, gracias a la invocación a la divina locura que uno finalmente “ve”. Rimbaud lo hizo a través de su fórmula de la enajenación de los sentidos, utilizando todos los venenos, alcohol, drogas, privación del sueño, para llevarse a sí mismo al borde de la manía con el fin de lograr esta gnosis suprema.
En una carta escrita a un viejo maestro suyo, Rimbaud dice:
“Quiero ser poeta y me estoy esforzando en hacerme Vidente: ni va usted a comprender nada, ni apenas si yo sabré expresárselo. Ello consiste en alcanzar lo desconocido por el desarreglo de todos los sentidos. Los padecimientos son enormes, pero hay que ser fuerte, que haber nacido poeta, y yo me he dado cuenta de que soy poeta. No es en modo alguno culpa mía”.
Llevar esto a cabo significa un costo enorme para el poeta. La locura siempre está cerca, al acecho. Como explica Grant: “La fuerza necesaria para experimentar el sueño y permanecer coherente hacia el exterior es un logro que pocos pueden alcanzar. Lautréamont admitió que él no podía, y, como es bien sabido, Rimbaud se retiró de la lucha.”. Para decirlo en términos freudianos, lo que Rimbaud estaba tratando de hacer era destruir el censor interno del superyó – el órgano psicológico que impone las normas morales de la sociedad. Quería liberar las fuerzas creativas ilimitadas del inconsciente oscuro, de los Qliphoth, o del Ello. Graham Robb escribe en su brillante biografía del poeta, “La obscenidad podía desechar esas pretensiones egoístas y restaurar una especie de pureza.” Robb se refiere a la pureza de las profundidades o de la Bestia.
Un método para alejar estas pretensiones incluye realizar actos, generalmente sexuales, que se consideran la antítesis de las normas sociales o tener relaciones sexuales con personas horriblemente deformadas o feas. Tanto Crowley y Spare utilizado estas técnicas para ampliar el perímetro de la mente y para eliminar ciertas barreras. Spare logró esta expansión mental con su mentora espiritual, la Sra. Paterson, que era una anciana. Método de Rimbaud consistió en el sexo homosexual violento con el poeta Paul Verlaine. Robb dice: “Incluso podría decirse que fue precisamente porque podía confiar en sí mismo para encontrar el trasfondo de las relaciones homosexuales inquietantes que decidió investigar en éstas… Estos experimentos mentales fueron otro intento de aniquilar las ilusiones y la personalidad”, también por “la purificación por disolución, la pérdida de los nexos que unen y hacen frente a la personalidad, las visiones que están al borde de lo incomprensible.” Es precisamente este tambaleo metal, este delirio en el borde de la locura el que ayuda a que emerjan las fuerzas de los Qliphoth. De acuerdo a Grant: “El Sendero de la mano izquierda es precisamente el desarreglo de los sentidos que Rimbaud formuló de manera independiente y que los surrealistas que vinieron después de él se esforzaron para poner en práctica”.
Rimbaud se veía a sí mismo como una especie de satánico o pagano místico. Según el autor Graham Robb, Rimbaud tenía “[...] visiones gloriosas góticas del poeta como un Prometeo satánico, el Lucifer romántico, cuya función es rescatar a los hombres de Dios: el gran inválido, el gran criminal, el gran maldito y el Sabio supremo ‘. Rimbaud sabía que para lograr esto, tendría que despojarse de todo núcleo de su personalidad conocida, para dejar su mente al descubierto, para consumirse a sí mismo como el lobo en su poema, con el fin de lograr esta comprensión “divina”.
Rimbaud fue fuertemente influenciado por los iluministas del siglo 19, que entendían que detrás de las impresiones sensoriales había una realidad pura y absoluta. “Esta última verdad se vislumbra sólo en momentos fugaces donde los sentidos ya no están separados de los objetos de la percepción, cuando la personalidad se evapora…” (Robb). Este es el mismo objetivo que los místicos han estado tratando de alcanzar por siglos incontables. Hay muchos caminos diferentes, y algunos son más peligrosos que otros. Un gran poeta como Rimbaud tuvo que avanzar al borde de ese abismo. Sin embargo, inclinándose a ese abismo infinito y vislumbrándolo, fue capaz de traer algo de eso de vuelta a la tierra y otorgarnos una visión de esa gran y aterradora extensión. Como dice Grant, “La alquimia, la obsesión, el delirio, la reversión, y las hechicerías sexuales son la base del ocultismo creativo, y estos elementos fueron tejidos por Rimbaud en su célebre fórmula”.
Lautréamont y Rimbaud se hundieron en sus profundidades primordiales y trajeron de vuelta perlas preciosas. Se trata de un viaje que unos pocos se atreven a realizar y del que regresan unos pocos. Según lo escrito por el famoso ocultista A.E Waite: “Hay una puerta en el alma que se abre a Dios, como hay otra puerta que se abre en las profundidades, y no hay duda de que las profundidades surgen cuando ésta se abre efectivamente”. He aquí a los artistas de las profundidades…





















