Ctónico: De la Bestia al Dios

Ctónico: De la Bestia al Dios
Por Vadge Moore
Société Voudon Gnostique
Traducido por V.I

1)El despertar Ctónico

La definición común para la antigua palabra griega ”ctónico” es oscuro, primitivo y misterioso. “Ctónico” es de la tierra o debajo de la tierra. Los dioses antiguos, infernales y carnales Set, Pan, Baco y Dionisio tradicionalmente representan este significado. Según el profesor Carl Jung, los dioses ctónicos están conectados a la sangre y al suelo. Ser ctónico significa tener tus raíces en el suelo, estar hundido en la tierra donde todas las cosas mueren y se descomponen, para reunirse con los elementos primarios. El concepto de “Ctónico” representa los instintos que despiertan el alma. La serpiente es un poderoso animal ctónico que está siempre a ras de suelo, conectado a la tierra. Jung escribe: “La serpiente es el antiguo representante de los mundos inferiores, del vientre y de los intestinos.” Los intestinos son donde la doctrina hindú ubica a la serpiente dormida Kundalini; siempre dispuesta a despertar y viajar por la columna vertebral para comenzar a estimular cada centro (chakra) hasta que la iluminación suprema se produzca en la parte superior de la cabeza. La serpiente es un símbolo antiguo que siempre ha representado la sabiduría, el conocimiento oculto, los ciclos de la naturaleza y la muerte y el renacimiento de todas las cosas a través de la muda de su piel. En el Jardín del Edén, la serpiente es Satanás tentando a Eva con el conocimiento de todas las cosas. El dios nórdico Odin se transforma en una serpiente y desciende a la tierra para obtener el hidromiel de la inspiración. El dios griego Hermes lleva el caduceo, una vara con dos serpientes enrolladas.
El proceso ctónico es un “despertar oculto”, que incluye los elementos más instintivos de la psique humana, que llevan a los elementos más altos. Es la base, el material primordial que la psique necesita para evolucionar y crecer. Lo ctónico es el suelo, el fertilizante, el material inconsciente oscuro y primitivo que puede convertir a la bestia en un dios. Lo ctónico se representa en todos los mitos como el infierno, el inframundo o Hades. El autor junguiano James Hillman considera este inframundo como la residencia del alma, el lugar donde el héroe desciende para encontrar su esencia.

2)Deidades ctónicas

La serpiente Uroboros comiendo su propia cola es un ejemplo perfecto de cómo lo ctónico puede representar tanto los aspectos creativos y destructivos de la naturaleza. El Uroboros es la unidad de la vida y de la muerte, en la que todas las cosas que surgen en la existencia deben descender de nuevo en el vacío. El autor Eric Neumann, en su libro “Los orígenes y la historia de la conciencia”, escribe: “La vida inconsciente de la naturaleza, que es también la vida del Uroboros, combina la mayor destrucción sin sentido con el significado supremo de la creación instintiva, porque la unidad significativa del organismo es tan “natural” como el cáncer que lo devora”.
Lo ctónico se puede definir como la gran Madre Naturaleza o como representante de los ciclos de ésta. Según Neumann, “Mitológicamente, las deidades ctónicas fálicas son compañeros de la Gran Madre, no representantes de lo específicamente masculino. Psicológicamente, esto significa que la masculinidad fálica sigue condicionada por el cuerpo y esto es bajo las normas de la Gran Madre, siendo instrumentos de ésta”. En otras palabras, los dioses ctónicos representan los instintos primarios que nos llegan directamente a través de la naturaleza.
El dios griego Dionisio es, sin duda alguna, uno de los mencionados dioses ctónicos fálicos. Representante de los aspectos creativos y destructivos de la naturaleza, Dioniso es la figura ctónica en escencia. Él puede inspirar a la actividad sexual más bella y delirante así como a la actividad más violenta, asesina y degradante. Sémele, la madre de Dionisos, ha sido descrita por muchos como una diosa lunar y como una mujer mortal. Su padre era el líder de los dioses griegos, Zeus. Como su madre era una mortal, se combina lo terrenal con lo divino (Zeus) trayendo balance a lo más profundamente ctónico.
Otras deidades ctónicas incluyen a Príapo o al Pan tardío, que representa las profundidades de la libido instintiva. Ofión es una gran serpiente que se enrolla alrededor de la diosa Eurínome, la Madre del caos celestial, y tuvo relaciones sexuales con ella. Se dice del falo de los “Siete sermones a los muertos” de Jung que proviene del alma como una serpiente, vive en la tierra y comparte con los muertos. Anthropos es el Hombre-Dios primordial que habita en el interior de la tierra y que en algún momento futuro se levantará de las profundidades en una resurrección gloriosa y cósmica. Esto nos trae a la mente a Cthulhu de Lovecraft, que yace soñando bajo la tierra, esperando despertar algún día. También tenemos a Agathodaemon, que Jung describe como: “con forma de serpiente, el demonio ctónico de la fertilidad se asemeja al “genio” del héroe.” También está Nous o Naas, que los antiguos alquimistas conocen como el lado frío u oscuro de la naturaleza, que se esforzaba por salir de la oscuridad e ir hacia la transformación y la perfección. Nous es descrito como “el viejo dragón”, que prepara el “baño” (que representa las aguas del inconsciente, que puede conducir a los mortales hacia una conciencia superior). Esto podría ser una alternativa interesante a la descripción del superhombre de Nietzsche o el Hombre Superior de Anton LaVey: alcanzar un nivel más alto de la Humanidad a través de la Bestia.
En la alquimia, la figura de Mercurio es predominante y se asocia con las cosas ctónicas. En Mercurio, todos los elementos se combinan. Él es la materia prima o sustancia primordial de la existencia caótica. Él representa a todos los contrarios, pero no están diferenciados, al igual que la serpiente Uroboros, que es también un símbolo de la materia prima. La escritora junguiana June Singer escribe en su libro “Andrógino: Los Opuestos hacia el interior”: “Mercurio, también llamado Hermes, no es sólo el receptáculo de la materia prima y el símbolo de ésta, es también el agente de transformación”. Más tarde, en el mismo libro, escribe: “Mercurio es representado frecuentemente como un hermafrodita, una imagen diseñada para reflejar la naturaleza de la Divinidad, que es “TODO ES UNO”. Jung escribe en “Psicología y alquimia” que los dioses greco-romanos, así como los dioses de Babilonia de la época post-clásica, “fueron degradados a demonios y retirados a las estrellas distantes y en parte a los metales en el interior de la tierra. Entonces, Hermes o Mercurio posee una doble naturaleza, es un dios ctónico de la revelación y también el espíritu de azogue, por lo que se le representa como un hermafrodita. El hermafrodita es una combinación de dos dioses, Hermes y Afrodita. Mercurio realmente se compone de los extremos más opuestos…”.
Otros seres ctónicos son los Cabiros o dioses ctónicos enanos. Sobre ellos, Jung escribe: “… ellos están luchando eternamente desde las profundidades a las alturas, y por lo tanto siempre se les encuentra tanto por debajo como por encima”. Los osos también son considerados seres ctónicos, en representación de la sombra oscura, concreta y despiadada. Los dragones son un símbolo perfecto de la transformación de lo terrenal a lo “divino”, ya que combinan la serpiente ctónica con las alas de un pájaro: de la tierra a la “divinidad”. En las primeras mitologías aparecen muchas deidades ctónicas. En la antigua Mesopotamia, los Anunnaki eran seres ctónicos de fertilidad que residen en el inframundo. Dagón o Dagan fue otro dios de la fertilidad que habita en las profundidades y Enkidu, de la Epopeya de Gilgamesh, es representado como un animal de vida salvaje hasta que es domesticado por una mujer. Sin embargo, la serpiente es la figura más importante en esta doctrina antigua y perenne. Jung afirma, “Hipólito, dando cuenta de la doctrina de los naasenos (una secta gnóstica del siglo II), dice que la serpiente habita en todas las cosas y criaturas, y que todos los templos fueron erigidos después de ella. Cada santuario, dice, cada iniciación, y todos los misterios están dedicados a ella”. El gnóstico Basílides adoraba al dios Abraxas, una figura intimidante que consiste en una cabeza de gallo, un torso humano, con serpientes por piernas. Esta es una representación ctónica ideal, que abarca las profundidades simbolizadas por las serpientes llegando a la trascendencia humana y alcanzando la energía solar representada por la cabeza de gallo. Mefistófeles en el Fausto de Goethe, también tiene un aspecto ctónico y demoníaco, cuando se manifiesta al mago con forma de perro. Carl Jung sugiere que esto recuerda a Cerbero, el perro de tres cabezas que resguardaba el inframundo. Pero lo más importante es que las propiedades ctónicas de Mefistófeles se expresan cuando el perro es representado dando vueltas alrededor de Fausto, imitando a la serpiente Uroboros.
Una visión muy interesante sobre los posibles orígenes del mito ctónico proviene de la obra de L.A Waddell, a principios del siglo XX. En su libro “Los creadores de la civilización: Raza e historia” (después de estudiar minuciosamente sobre los sumerios antiguos y los textos cuneiformes) sugiere que todos los dioses de la mitología están relacionados con los primeros reyes y dirigentes de Sumeria. Waddell rastreó la batalla épica entre el bien y el mal, oscuridad y luz, los dioses y monstruos con los dos cultos o culturas que estaban en conflicto continuo en esos primeros días: la cabra con cuernos del culto patriarcal y solar; y el culto matriarcal lunar y serpentino. En general, se cree que una civilización matriarcal anterior a la patriarcal fue secundada por el culto solar. Waddell había trazado este regreso a una de las primeras batallas entre los ejércitos que usaban cuernos en los cascos del Rey Sagg o Zat, que posteriormente recibiría el nombre de Zeus, y los ejércitos de la serpiente o la matriarca Tiawat o Tifón y su hijo Baldur-Sut o Set.
Esto podría dar cuenta de los arquetipos que representan al submundo de la serpiente ctónica, que surge de las profundidades de la existencia primordial pre-civilizada para crear la primera religión y la civilización básica. Más tarde, la serpiente del culto lunar fue conquistada por la cultura solar e integrada a ésta. Entonces, se plantea la pregunta: ¿Qué fue primero, el arquetipo o la civilización? Estos son temas que exploraré en un trabajo por separado.

3)Los autores Ctónicos

En una interpretación junguiana del Marqués de Sade, titulado Eros Oscuro, escrito por Thomas Moore, relata la ficción de Sade a este mundo ctónico. En las historias de Sade, los delincuentes por lo general descienden por una escalera oscura que lleva a una mazmorra subterránea con el fin de llevar a cabo sus actos infames, “El poder y el miedo en la bodega o mazmorra son ctónicos. En la superficie, la vida tiene su propio tipo de poder e incluso de sus propios miedos. Pero los lugares ctónicos evocan una imaginación en particular que no es el mismo que el de la vida ordinaria“. Lo ctónico tiene una atmósfera que es amenazante y ajena a la luz del día. Las historias de Sade evocan los deseos terrenales del alma. Iluminan el barro, la sangre y los huesos que residen debajo de la superficie. Lo ctónico significa aislamiento, evitar la luz del día y la búsqueda de cámaras subterráneas y de la noche. Moore compara esto con el artista que se aísla del mundo con el fin de proteger los frutos de su imaginación – su trabajo. –
Los vampiros son figuras ctónicas, huyendo de la luz del día, recluyéndose en sus vasijas terrenales al dormir cuando el sol hace su tortuoso viaje a través del cielo. Despiertan sólo después de la puesta del sol, arrastrándose desde sus ataúdes enterrados en la tierra. Moore sugiere que “… las figuras ctónicas se protegen a sí mismas de todas las cosas solares. Por lo tanto, Sade hace todo lo posible para proporcionar a sus libertinos un aislamiento necesario de la sociedad ordinaria y de mentes brillantes”. Moore continúa diciendo: “Desde el punto de vista ctónico, la civilización es una forma de represión.” Aunque, Moore afirma que la sociedad “normal” incluye en si misma muchos elementos ctónicos que prefiere ignorar. En particular, la psicoterapia en la que el paciente y el terapeuta se encierran, aislados en una habitación en la que “… un cliente va a revelar aspectos ctónicos de su naturaleza.” Muchos de estos aspectos se consideran delictivos y antisociales, sin embargo, hasta el ciudadano más normal tiene estos elementos enterrados en las profundidades de su psique.
En la interpretación de Moore, “Las ideas más queridas y valores de la vida iluminada amenazan la percepción ctónica. Los libertinos son los libertadores de la imaginación, liberándola de las imposiciones del pensamiento civilizado. Sade nos muestra que tenemos una atracción erótica hacia los lugares más oscuros y a las actividades propias de ese lugar clandestino. Pero para que estos movimientos eróticos no familiarizados se cumplan, tenemos que hacer algo con los supuestos, las interpretaciones, y los límites morales que la civilización y la razón imponen. ” Este cuestionamiento de los límites morales es una reminiscencia de la práctica del Sendero de la mano izquierda, donde el iniciado acepta todas esas cosas que se consideran básicamente viles, enfermas, corruptas, peligrosas y desagradables de acuerdo a las normas regulares de la sociedad. Esta práctica es llevada a cabo por la corriente tántrica Vama-Marga, ampliamente cubierta por el ocultista contemporáneo Kenneth Grant.
Satanás es un dios ctónico ideal, ya que procede de muchos seres ctónicos anteriores: en Egipto era conocido como Set; en Roma, Pan y Baco; y en Grecia, Dionisos. La morada de Satanás es el infierno; lugar ctónico que siempre ha representado todas las cosas carnales y el tabú.
Las famosas obras de H. P. Lovecraft se basan por completo en lo ctónico. Su dios Cthulhu (un nombre que se parece mucho al vocablo cthonico/ctónico) está soñando debajo de la tierra o bajo el mar esperando a que sus oscuros iniciados lo traigan nuevamente a la superficie. Los horribles seres de Lovecraft traen una ola de terror, miedo y ansiedad cada vez que aparecen, tanto como los elementos reprimidos de la psique humana cuando emergen. Kenneth Grant, un gnóstico typhoniano que mencionamos anteriormente, fue muy influenciado por las obras de Lovecraft. Su exploración de la parte posterior del árbol cabalístico de la Vida es una representación ctónica notable. Tifón, tradicionalmente representada como la diosa Madre Serpiente de Egipto (y de Sumeria, de acuerdo con Waddell) y el dios serpiente de la Grecia tardía son los principales representantes del lado oscuro del Árbol. Su hijo, Set, representa la otra mitad de la ecuación. Los “túneles” subterráneos que se representan en la parte posterior del árbol son denominados “los Túneles de Set”. Estos “túneles” han sido comparados con el inconsciente oscuro que hemos estado explorando en este artículo. Los habitantes de este reino son los “malignos” Qliphoth, los oscuros seres ctónicos pervertidos, cuyas características se asemejan mucho a los villanos de ficción de Sade.
El escritor francés Georges Bataille es otro autor que explora los temas ctónicos. Su filosofía y sus obras de ficción contienen temas que se relacionan con las entrañas, las tripas y los intestinos. Todas las cosas de la tierra en oposición a lo celestial. En oposición al cielo antiguo y dioses del sol, Bataille propone un culto a los dioses de la oscuridad y de la tierra: Demeter, Hécate y Dioniso. Aunque estos autores son conocidos por la exploración de las profundidades oscuras y ocultas del miedo y la depravación, no debemos olvidar que es precisamente este hundimiento en el inframundo de la Identificación y el inconsciente oscuro lo que ayuda a plantar las raíces de nuestro ascenso.

4)La Sombra de Cristo

En algunos de sus trabajos el profesor Jung intenta “paganizar” la figura de Cristo. En muchas doctrinas antiguas, se cree que Satanás es realmente el hermano oscuro de Cristo. Jung, al comparando a Mercurio con Satanás, escribe: “Esta idea se remonta a las concepciones de los euquitas descritos por Miguel Psellus, que creían que el primer hijo de Dios fue Satanael y que Cristo era el segundo. Sin embargo, Mercurio no sólo es la contraparte de Cristo en la medida en que es «hijo», es también la parte contraria de la Trinidad como un todo, en la medida en que es concebido como una tríada ctónica. De acuerdo con este punto de vista, sería como una mitad del Dios cristiano. De hecho, él es la mitad ctónica y oscura, pero se trata del mal como tal, porque es llamado “el bien y el mal” o “un sistema de altos poderes en la parte más baja”. Él (Mercurio) nos recuerda que la “doble figura” que parece estar detrás de Cristo y de ese enigmático “diablo” Lucifer, cuyos atributos son compartidos por ambos en Rev.22: 16, cuando Cristo dice de sí mismo: ‘Yo soy la raíz y la descendencia de David, la estrella resplandeciente de la mañana ‘”. Esa Estrella de la Mañana se conoce, por supuesto, como Lucifer. Muchos textos antiguos se han referido a Cristo como la serpiente de la sabiduría. Incluso instruye a sus seguidores de este modo: “Sed sabios como serpientes.” Incluso el último símbolo de Cristo, el pescado, en el pasado ha sido sinónimo de la serpiente. En su libro “Aion” Jung dice: “La serpiente es un equivalente del pez. El consenso para interpretar al Redentor es un pez y una serpiente; es un pez, porque se levantó de las profundidades desconocidas, y una serpiente, porque él salió misteriosamente de la oscuridad. Los peces y las serpientes son símbolos favoritos para la descripción de acontecimientos o experiencias psíquicas que bombardean de improviso al inconsciente, y tienen un efecto aterrador o redentor. Es por eso que son tan a menudo descritos como animales “útiles” para esto. La comparación de Cristo con la serpiente es más auténtica que la del pescado, pero, aún así, no era tan popular en el cristianismo primitivo. Los gnósticos (sobre todo los naasitas u ofitas) la prefirieron porque era un viejo símbolo establecido para los genius loci “benévolos”, el Agathodaimon. Ambos símbolos son de un valor incalculable cuando se trata de la interpretación natural e instintiva de la figura de Cristo”.
Hay muchos textos gnósticos y alquímicos que se refieren a la serpiente clavada a una cruz. Jung habla de la analogía de Cristo / Serpiente que, “En San Ambrosio, la Serpiente colgada en la madera es un “typus Christi”, tal como la “serpiente de bronce en la cruz” en San Alberto Magno. El Cristo como Logos es propio entre los naasitas u ofitas, adoradores de la serpiente. El Agathodaimon (espíritu bueno) tenía la forma de una serpiente, y en Filo la serpiente fue considerada como el animal más espiritual “. Jung añade: “El Logos natural de Cristo representado por la serpiente ctónica es la sabiduría maternal de la Madre divina.” Este símbolo de la serpiente personifica el inconsciente en todos sus aspectos.
Por supuesto, la Iglesia Católica Romana no podía aceptar esta doctrina de la oscuridad de Cristo y de su mitad serpentina. Sin embargo, la psique humana en el tiempo desarrolló el concepto del Anti-Cristo. Era inevitable que el inconsciente sitúe a un aspecto sin su mitad opuesta. Jung afirma: “En el mundo antiguo, los gnósticos, cuyos argumentos fueron muy influenciados por la experiencia psíquica, abordaron el problema del mal sobre una base más amplia que los Padres de la Iglesia. Por ejemplo, una de las cosas que enseñaron fue que Cristo “removió la sombra de sí mismo” Si le damos este punto de vista el peso que merece, podemos reconocer fácilmente esa contraparte extirpada en la figura del Anticristo. El Anticristo se desarrolla en la leyenda como un imitador perverso de la vida de Cristo. Él es un verdadero espíritu maligno de imitación, que sigue los pasos de Cristo como la sombra que sigue a su cuerpo. Este complemento de la figura luminosa, pero parcial del Redentor-incluso podemos encontrarlo en el Nuevo Testamento, debe ser de especial importancia. Y, de hecho debemos prestarle atención”.
La figura de Cristo es tan brillante que exige un reflejo. Ese reflejo es Satanás. La psique necesita esta tensión, necesita al Adversario. Así como se dice que ningún árbol puede llegar a al cielo si sus raíces no también descienden a los infiernos, el mito de Cristo no puede desarrollarse naturalmente si Cristo mismo no se hunde en el reino de Satanás. Son opuestos complementarios en el balance, igual que la mano izquierda y la derecha. Jung afirma: “Por otra parte, esto no daña al monoteísmo de ninguna manera, ya que une los opuestos como el yin y el yang están unidos en el Tao …” Y continúa diciendo: “Porque ¿cómo se puede hablar de” alto “si no hay ‘ bajo “, o” derecha “si no hay” izquierda “, de” bueno “si no hay un” malo” que sea tan real como el otro? Sólo con Cristo, tenemos a un demonio que entra en el mundo como la contrapartida real de Dios … ” Como ya se mencionó, en algunos lugares Satanás fue considerado como el hermano mayor de Cristo. Esto me hace recordar a los hermanos de la mitología egipcia, con el dios Horus luminoso y solar; y por otra parte, el dios Set maligno y oscuro. Así como Cristo fue representado como todo lo bueno y espiritual, su doppelganger tenía que aparecer como material y ctónico. Curiosamente, en el siglo XX, el Mago Inglés Aleister Crowley se autodenominó la Gran Bestia 666 y creía que él era responsable del alumbramiento de una nueva era de la rebelión. Él creía que el Libro de las Revelaciones había anunciado su venida, aunque, según afirmaba Crowley, el Apocalipsis no era tanto una destrucción de la tierra, sino que la destrucción de los ideales cristianos y de la civilización. Con los años, la popularidad de Crowley ha crecido enormemente y tiene miles y miles de discípulos a pesar de que falleció hace más de cincuenta años. Sea o no que la visión de Crowley de una civilización cristiana derrotada llegue a ser cierta, parece representar una forma de realización de ese reflejo oscuro que he estado señalando.

5)Descendiendo

En su libro “El alma de la religión” Thomas Moore escribe: “En un momento la gente me miró a las profundidades de la tierra para encontrar las imágenes de la espiritualidad. La cripta, la cueva y el pozo están entre los pocos sitios sagrados que todavía quedan como testimonio de la espiritualidad profunda, a veces llamada ctónica. Pero también representan nuestra experiencia personal de lo espiritual, que puede ser encontrada en las cuevas y criptas de la memoria y en poderosas emociones corporales. El alma humana ha sido comparada a una cueva: oculta, oscura y misteriosa. Es la belleza que a menudo está envuelta en niebla y bruma emocional”.
Uno de los problemas que encontramos en la espiritualidad de este mundo occidental contemporáneo es una clara falta de profundidad o de oscuridad. Hay demasiadas personas que desean sumergirse en las religiones del movimiento New Age, luminosas y livianas, y se niegan a hacer frente a los aspectos oscuros, es decir, el mal que siempre ha sido parte importante de todos los mitos y todas las religiones. Como Moore sugiere: “La profundización de la religión – haciéndola terrenal y ctónica – es uno de los mayores retos de la religión en Occidente hoy en día. Sin esta profundidad, la religión puede llegar a ser demasiado endulzada y espiritual, con sus enfoques más altos en la vida idealizada moral “.
Esta religión más terrenal es representada una vez más por Goethe en su Fausto. Al evocar al demonio Mefistófeles, Fausto se pone en un camino muy difícil. El erudito gnóstico Stephan Hoeller escribe en” El gnóstico Jung”: “Él [Fausto] invoca al espíritu de la Tierra, la fuerza amoral, la energía de la naturaleza, que es libre de las inhibiciones y las máximas altisonantes de la inteligencia. Se hunde en el caos y la tribulación, en los reinos más allá de los límites de la convención y las leyes humanas, donde el magma hirviente de energía, de transformación, reside en su estado bruto. Es sólo a través de este compromiso con la oscuridad, el error, el sufrimiento, junto con el éxtasis, la pasión y la lucha, que puede alcanzar su ascenso en los reinos de la luz, guiado por el espíritu transfigurado Sofiánico de Margarita “.
Es precisamente este “compromiso con la oscuridad” el que puede sanar aquella división en la naturaleza dividida del género humano. Sin el elemento ctónico de nuestra psique, nos quedamos sin raíces, sin instinto, y completamente sordos a la mitad de nuestro ser. Nosotros en Occidente tenemos una larga tradición de ignorar (o de rechazar derechamente) lo que nos parece nefasto. Es tiempo de abrazar la oscuridad, hundirse en las profundidades y despertar lo que duerme en nosotros, aquel esplendor en espiral que se encuentra escondido en nuestra verdadera naturaleza. Tenemos que volver a lo que me gusta llamar “un gnosticismo ctónico” o un hermetismo ctónico y levantar un ejército de gnósticos ctónicos dispuestos a hundirse en sus profundidades y corregir este desequilibrio tremendo. Algunos estudiosos sostienen que el paraíso del norte de Europa conocido como Valhalla se encuentra realmente bajo la tierra como un Edén ctónico (en oposición a la ubicación más “aceptada masivamente” que lo sitúa en el cielo). Podemos descender a este reino ctónico y disfrutar de la compañía de los dioses y los héroes que allí residen. Lo más importante no debe olvidarse: Demon est Deus inversus.

Qliphoth, Samael y Luciferianismo (Subtítulos en Español) Michael W. Ford

-I`d like to thank Michael W. Ford for his permission to publish this translation.-

Michael W. Ford (ocultista y músico) ha sido un mago luciferiano y satanista /sethanista desde hace 16 años. Se ha centrado principalmente en el Sendero de la Mano Izquierda desde un punto de vista luciferiano. Poco después, sus obras tuvieron éxito y fue publicado “Luciferian Witchcraft”, junto con otros títulos que han tenido gran demanda.

Michael continúa sus labores espirituales, el desarrollo del Luciferianismo y tiene un profundo interés en la autenticidad de la práctica ritual del antiguo Oriente (cananeos, egipcios, persas, babilonios, asirios y sumerios) y del panteón helénico como fuente pura de la iniciación de dioses y demonios de las religiones pre-cristianas.

Ford es el fundador de The Order of the Phosphorus, The Black Order of the Dragon y co-fundador de The Church of Adversarial Light. Además, Ford es el uno de los dueños de Succubus Productions y The Luciferian Apotheca.

En este video se refiere a los Qliphoth, especialmente a Samael, con un enfoque Luciferianista. Habla de lo que puedes esperar al transitar este camino oscuro, de la relación con tu entorno, la expansión de tu conciencia y la caída de ciertos paradigmas (sobre todo de la dualidad judeo-cristiana del Bien y el Mal). Cita sus libros “The Bible of the Adversary”, “Scales of the Black Serpent” y “The Adversarial Light”.
¡Que lo disfruten!

(También quiero agradecer a mi Arlequín por ayudarme a pegar subtítulos) ^^

Documental “Aghori (Sadhus – Hombres santos de la India)”

Junto con Orion hemos subtitulado este documental, el primero de varios que están dentro de los proyectos contemplados para necronomicosas.com. Es excelente y puede ser de gran interés para aquellos interesados en el Tantra y el LHP.

Es un documental sobre los Aghori, basado en la vida de un joven discípulo llamado Ramnath. Muestran su vida en los crematorios y su camino iniciático, el proceso de desapegarse de su familia y algunos rituales que practica con su gurú. Es interesante porque es uno de los pocos documentales en Youtube que no enfatiza de manera morbosa el necro canibalismo de los Aghori, y trata de transmitir una visión imparcial, sin un paradigma occidentalizado.
Hemos traducido este documental con el objetivo de mantener lo más posible el sentido de la tradición tántrica y teniendo mucho cuidado con la traducción inglesa en algunos conceptos como “salvación” o “liberación”. Asimismo, no nos aventuramos a trascribir el mantra de la parte 3, por desconocimiento y por respeto a esta tradición.
Les recomendamos el libro “Aghora, el culto a la Kundalini” de R.Svoboda, para mayor información de calidad sobre el tema.

Parte 2
Parte 3
Parte 4
Parte 5
Parte 6