Las almas monstruosas: El arte mágico de Lautréamont y Rimbaud

Las almas monstruosas: El arte mágico de Lautréamont y Rimbaud
Por Vadge Moore
Société Voudon Gnostique
Traducido por V.I

1)La Edad de los desarreglos

Los escritos de los poetas franceses Lautréamont y Rimbaud están repletos de imágenes y referencias a una tradición oculta antigua conocida como Tifoniana. Esta Tradición Tifoniana era parte de una tradición más grande y más antigua, conocida como la tradición draconiana. Esta antigua tradición se remonta a Sumeria y al Egipto pre-dinástico. Tifón era la diosa serpiente que era la madre del dios Set, Shaitan, también conocido como Satanás. La Gnosis Tifoniana se trata de entrar en contacto con entidades de la parte inversa del Árbol de la Vida. El Árbol de la Vida es el sistema simbólico y místico de la Cábala, que representa a todas las fuerzas y los elementos de la naturaleza y el universo. Este árbol tiene un esquema de once esferas interconectadas llamados sephirah, que a su vez están conectadas con veintidós caminos. Se cree que hay un lado oscuro de este Árbol de la Vida, conocido como el Árbol de la Muerte. Esta parte es la que se explora en la tradición Tifoniana. EL máximo exponente actual de esta tradición es el ocultista Kenneth Grant. Grant, que fue durante un tiempo estudiante de tiempo del célebre mago Aleister Crowley, afirma que las fuerzas oscuras de la zona baja de nuestro mundo se están filtrando en nuestra dimensión y transformando este planeta de manera extraña y aterradora. Crowley llamó a esta transformación “el Nuevo Eón de Horus”, la Biblia lo llama el Apocalipsis, el satanista Anton LaVey la llamó “la Era de Satanás”, y Grant y sus colegas lo llaman el Eón de Maat. No importa cómo lo llames, estos grupos están anunciando un cambio de guardia, una alteración de la conciencia, un nuevo orden mundial, independientemente de que nos guste o no. Crowley escribió acerca de este nuevo orden y los cambios que traería consigo:

“Obsérvese la decadencia del sentido de pecado, el crecimiento de la inocencia y de la irresponsabilidad, las extrañas modificaciones del sistema reproductivo y su tendencia a devenir bisexual o epiceno, la ingenua confianza en el progreso combinada con pesadillas de miedo y catástrofe, contra las que no estamos aún del todo dispuestos a tomar precauciones”.(Libro de la Ley)

Kenneth Grant cree que algunos poetas y artistas actúan como “sensibles” o receptores de estas fuerzas sobrenaturales que se filtran en nuestra vida. Estos “sensibles” reciben las impresiones e imágenes y las difunden a través de su arte. De acuerdo con Grant, estas fuerzas son los Qliphoth. Famosos en la tradición oculta como lo maligno y desequilibrado, los Qliphoth son las fuerzas que están fuera de nuestro universo conocido, tratando de conectarse con nosotros a fin de completar nuestra evolución, unir nuestro “lado diurno” con nuestro “lado nocturno”, o, en otras palabras, abrir nuestras mentes conscientes a las profundidades primordiales del inconsciente oscuro. Si el mago se ha preparado lo suficientemente bien a través de los rituales correctos y ha tenido un buen avance espiritual, al ponerse en contacto con estas fuerzas estará relativamente fuera de peligro. Quien no esté preparado, se enfrentará a la locura, la destrucción y a la pérdida de su “alma” como resultado de estos encuentros. Sin embargo, hay una tercera vía que combina estas dos situaciones. Ese es el camino del artista o poeta. Algunas neuronas de los artistas actúan como “cables a tierra” para atraer a estas fuerzas o invocarlas y luego, para expresar su poder a través del arte. Esto puede causar estragos en el sistema nervioso de un artista, pero en última instancia, a través de la expresión de estas fuerzas, permiten que el resto de nosotros echemos un vistazo a este dominio infernal. Lautréamont y Rimbaud pertenecen a este tipo de artistas.

2)El misticismo bestial

En su libro “Fuera de los círculos del tiempo”, Grant escribe:
“Algunos elementos fugitivos aparecen ocasionalmente en las obras de poetas, pintores, místicos y ocultistas que pueden considerarse como auténticas manifestaciones mágicas donde queda demostrado el poder y la capacidad del artista para evocar elementos de un universo extra-dimensional o alienígena, que pueden ser capturados por las antenas más sensibles y mejor sintonizadas de la conciencia humana”.
Estos elementos fugitivos son imágenes o conceptos que transmiten una extraña sensación de otredad al lector o al espectador de estas obras.

“El primer objeto de estudio del hombre que quiere ser poeta es su propio conocimiento, completo; se busca el alma, la inspecciona, la prueba, la aprende. Cuando ya se la sabe, tiene que cultivarla; lo cual parece fácil: en todo cerebro se produce un desarrollo natural; tantos egoístas se proclaman autores; ¡hay otros muchos que se atribuyen su progreso intelectual! — Pero de lo que se trata es de hacer monstruosa el alma: Imagínese un hombre que se implanta verrugas en la cara y se las cultiva. Digo que hay que ser vidente, hacerse vidente. El poeta se hace vidente por un largo, inmenso y razonado desarreglo de todos los sentidos”.(Rimbaud)

Es precisamente este trastorno lo que abre la mente a las fuerzas del inconsciente oscuro. Dentro de estas profundidades primordiales se encuentran instintos perdidos y olvidados por el hombre y encarnaciones pasadas, que están representados mágicamente por los Qliphoth. Estos instintos también pueden ver la luz a través de los ritos de la licantropía, la creencia en la transformación del hombre en lobo, en tigre o en hiena. Esto es a lo que se refiere Rimbaud, diciendo que “hay que hacer monstruosa al alma”.
Hay una creencia primitiva en que la manera de llegar a la divinidad es a través del animal. Esto se puede ver en las antiguas representaciones de los dioses de Egipto y Sumeria. Más recientemente, en el siglo XX, en los trabajos del mago inglés Austin Osman Spare y en sus diversos rituales y prácticas “yoguicas”, se puede reconocer este método de utilización de la Bestia para acercarse a la divinidad. Spare creía en el poder del resurgimiento atávico en el que el iniciado se alimenta de un símbolo o sigilo hecho para representar a un animal en particular y, finalmente, para tomar las capacidades de ese animal. Este es un método de llegar a la divinidad en la que, en lugar de elevarse a Dios espiritualmente, te hundes en él, bestialmente. Puesto que Dios lo es “Todo”, levantarse o hundirse no hace ninguna diferencia. El resultado sigue siendo el mismo. Por supuesto, el método bestial está más lleno de peligros – psíquicos y físicos- que el espiritual, pero hay algunos de nosotros que no podemos dejar de estar más inclinados hacia las profundidades.

Grant escribe: “Debería ser evidente que los que dejan entrar las fuerzas de los Qliphoth deben asumir la máscara de la Bestia. Por consiguiente, no nos sorprende encontrar que toda la gama de los llamados deseos anormales y pervertidos sean explotados en los intentos de transmitir las vibraciones y fuerzas extra-cósmicas o extra-terrestres.” Estos deseos anormales y perversos están bien representados en las obras de Lautréamont y Rimbaud. Las obras de ambos poetas están llenas de blasfemia, degradación, perversión y violencia. Las fuerzas del “Ello” son liberadas y se extiende la peste moral que es tan común en las obras de estos hombres. Especialmente en el caso de Rimbaud, su estilo de vida expresa la intrusión de estas fuerzas de manera inflexible. Algunas de las imágenes y símbolos parecen mostrar una correspondencia entre estos poetas y la Gnosis Tifoniana expuesta por Kenneth Grant.

3)Lautréamont: Poeta de lo predatorio.
“Le Comte de Lautréamont” fue el seudónimo de Isidore Ducasse. Nació en Montevideo en 1846 y murió en 1870 por circunstancias misteriosas. Él escribió “Los Cantos de Maldoror” en el año 1868. El libro se ha convertido en un clásico, y ha sido considerado por los dadaístas y los surrealistas como una obra maestra. Los surrealistas consideran a Ducasse su antepasado espiritual. El filósofo Gaston Bachelard escribió un libro fascinante sobre Lautréamont en el que explora lo que él llama “Lautreamontismo”. Él cree que el “Lautreamontismo” se puede resumir en la “voluntad de atacar”. Joanne Stroud escribe en la introducción de este libro: “Bachelard señala el “complejo de la vida animal ‘, lo que él llama “la fenomenología de la agresión pura”, que encontramos en la obra de Ducasse “. En “Los Cantos de Maldoror” abundan las descripciones de las bestias rapaces con garras que desgarran a sus víctimas. El personaje principal, el anti-héroe Maldoror, casi siempre es descrito destrozando a las víctimas con sus garras o un cuchillo curvo. Según Stroud,

“Bachelard ve una similitud entre un animal y la psique humana – el ser humano está tan ansioso de atacar como lo está el animal en la selva por apoderarse de su presa. La crueldad hacia su víctima es ciega, hace caso omiso de todas las relaciones anteriores, invalida los sentimientos anteriores. De la misma manera, la crueldad humana nos remite al gesto animal. Cada vez que odiamos, el animal emerge: “en el más pequeño de los odios hay un pequeño filamento animal vivo.”

En Maldoror está escrito: “Por mi parte, puedo usar mi talento para describir las delicias de la crueldad: placeres que no son transitorios o artificiales…” porque son primordiales y naturales. “¡Yo hago servir mi genio para pintar las delicias de la crueldad! Delicias no pasajeras ni artificiales, sino que, al comenzar con el hombre, terminarán con él. ¿No puede el genio aliarse con la crueldad en las resoluciones secretas de la Providencia? ¿O porque se sea cruel se tiene que carecer de genio?”. Este es el genio de que Crowley habla cuando describe la “Verdadera Voluntad”, el núcleo interno de cada hombre que es su verdadero destino, la forma bestial, en contraposición a lo espiritual.

En su comentario sobre Michael Bertiaux, Grant examina la licantropía, diciendo: “Tomar formas monstruosas y el sentido de identidad de las “entidades infernales astrales” se convierten en lógicas como método de control de niveles sub-ctónicos, y Austin Osman Spare mejoró las técnicas válidas de silografía para explorar estos niveles subliminales. Bertiaux también contribuyó con un único estudio en profundidad de estos atavismos primitivos, en su sistema altamente sofisticado, de los cuales “Le Mystère Lycanthropique” es uno de ellos.”

Las “entidades astrales infernales” son los instintos predatorios antiguos, olvidados en el tiempo, pero siempre esperando emerger. Lautréamont describe estos instintos en repetidas ocasiones. En un pasaje bastante largo, Lautréamont describe a perros que “[...] se han vuelto furiosos, rompen las cadenas, se escapan de las granjas lejanas, corren de un lado para otro por el campo, presos de la locura. Los amigos de los cementerios se arrojarán sobre el caminante, lo despedazarán, se lo comerán con su boca chorreante de sangre, pues sus dientes no están deteriorados. Los animales salvajes no se atreven a acercarse para tomar parte en el festín de carne, temblando huyen hasta perderse de vista. Después de algunas horas, los perros, extenuados de correr de un lado para otro, casi muertos, con la lengua fuera de la boca, se precipitan los unos sobre los otros sin saber lo que hacen, y se destrozan en mil pedazos con una rapidez increíble. No se comportan así por crueldad. Un día, con los ojos vidriosos, mi madre me dijo: «Cuando estés en tu cama y oigas los ladridos de los perros en el campo, escóndete bajo el cobertor, no te burles de lo que hacen: tienen sed insaciable de infinito, como tú, como yo, como el resto de los seres humanos de rostro pálido y alargado ». Yo, igual que los perros, siento la necesidad del infinito…” Este infinito es la divinidad, que se puede alcanzar a través de la Bestia.

Grant ha declarado que la manera de ponerse en contacto con los Qliphoth es a través de la sephirah “oculta” de la Cábala, conocida como Daath. Daath se encuentra en medio del Abismo, la zona que separa la conciencia humana normal de la “tríada suprema” o la divinidad. Daath, en el Abismo, actúa como una puerta de entrada a otras dimensiones o “Universo B”, como lo llama Grant, (a diferencia de este “lado”, conocido como “Universo A”) y los Túneles de Set, donde los Qliphoth residen. De nuevo, se cree que es un viaje muy peligroso para el mago que no esté preparado. Un pasaje de Maldoror describe la lucha de héroes infernales con un ángel en una iglesia, una lucha en la que Maldoror resulta victorioso. Después, él va fuera de la iglesia, donde ve el alma del ángel. “… Una vez fuera, percibe en el aire una forma negruzca, con las alas quemadas, que penosamente dirige su vuelo hacia las regiones celestes. Se miran los dos, mientras el ángel asciende hacia las alturas serenas del bien, y él, Maldoror, por el contrario, desciende hacia los abismos vertiginosos del mal…”

La Magia Sexual, asociada generalmente con Crowley, ha sido ampliada por Grant y por Michael Bertiaux. Esta magia se extiende la Magia Sexual al sado-masoquismo o a la Magia Sexual licantrópica como visualización, e implica tomar formas monstruosas durante el rito. El increíble “Voudon Gnostic Workbook” de Michael Bertiaux es una descripción de un ritual de magia sexual licantrópica. En Maldoror, como era de esperarse, hay una escena que se asemeja mucho a este tipo de rituales, aunque muy exagerados. Maldoror y su bulldog se encuentran con una muchacha joven y bonita. Después de violar a la niña, Maldoror le tira a su perro:”[...] Ese lobo de hocico monstruoso, a violar a su vez la virginidad de la delicada niña. Desde su vientre desgarrado, la sangre corre de nuevo a lo largo de sus piernas, a través de la pradera. Sus lamentos se unen a los aullidos del animal. Maldoror (¡cómo repugna pronunciar este nombre!) oía los dolores de la agonía y se asombraba de que la víctima resistiera tanto y no estuviera muerta. Se aproxima al altar de sacrificio y ve la conducta de su dogo que, entregado a sus bajos instintos, levantaba la cabeza por encima de la muchacha, igual que náufrago eleva la suya por encima de las olas encolerizadas.”

El lugar de este acto como un “altar de sacrificio” nos da una pista del significado inconsciente. Para estas imágenes no son completamente intencionales cuando entendemos su significado más allá de lo literal. Lautréamont se había convertido en un director de orquesta de las fuerzas primordiales y subconscientes. Mientras que los magos conscientemente controlan estas fuerzas a través de sus rituales, los artistas se convierten en mediums, por así decirlo, una suerte de receptáculos pasivos. Ahí radica el peligro. Sin embargo, se trata de un peligro que puede volverse dulce.

Otra imagen que aparece en Maldoror con frecuencia es la rana o sapo. En la Gnosis Tifoniana, el sapo representa a los “saltadores” o “brincadores” en la parte posterior del Árbol de la Vida. En lugar de tener que pasar por todos los túneles del lado nocturno del árbol, el mago asume la forma de una rana y da un salto hasta el Árbol de la Muerte. El método de los Saltadores es utilizado por los adoradores de la Serpiente Negra de Bertiaux, y Hécate es su diosa. De acuerdo con la cita: “Ella es una de las figuras más importantes en el culto draconiano, como simbolismo de la transformadora de la existencia acuosa o astral a la tierra o existencia tangible.” Hécate es conocida como la diosa con cabeza de rana. Hay muchas otras bestias y criaturas en la obra de Lautréamont que tienen correspondencia con el trabajo de la Gnosis Tifoniana, incluyendo el cangrejo y la araña. En el Tarot Thoth de Crowley , el Atu 7 representa el Carro. Grant escribe: “Por otra parte, el Atu 7 está bajo el signo de Cáncer, que era originalmente el signo del Escarabajo. El cangrejo se asocia en la tradición oculta con la raza de los crustáceos que se espera que aparezcan en la Tierra en algún momento del futuro, el escarabajo es emblema de la fase inmediatamente posterior a la evolución humana en su fase post-Maatiana.” Estos “Crustáceos”, que aparecerán en la tierra son representativos de las fuerzas oscuras que se filtran a través de la puerta de Daath a nuestro plano. Para decirlo de otro modo, estas son fuerzas del subconsciente oscuro que se filtran en la mente consciente. La red que teje la araña en la parte posterior del árbol es muy importante también. Grant explica: “La tela de araña es la red de túneles que conducen a otras dimensiones, por lo que aparecen como intersticios sólo en un plano, cuando la araña ha salido de su agujero – en las profundidades de la tierra-, dentro de vacíos intra-espaciales y llaves abismales oníricas de inmensidad cósmica. ” En otras palabras, la tela de araña se utiliza como visualización de un medio de acceso a los distintos reinos del subconsciente. Pero hay un precio. El iniciado pierde un poco de su Ojas o energía mágica al entrar en contacto con estos seres. Pero lo ganado vale la pena. En Maldoror, leemos:

“Cada noche, a la hora en que el sueño alcanza su más alto grado de intensidad, una vieja araña de una especie gigante saca lentamente su cabeza de un agujero situado en el suelo, en una de las intersecciones de los ángulos de la habitación… y avanza muy despacio hacia mi cama. ¡Cosa notable!, yo, que hago retroceder al sueño y a las pesadillas, siento que se me paraliza la totalidad del cuerpo, cuando trepa a lo largo de los pies de ébano de mi lecho de satén. Me aprieta la garganta con las patas y me chupa la sangre con su vientre. ¡Todo sencillamente!”

Así, vemos como Lautréamont y su obra maestra pueden considerarse una expresión de las profundidades del subconsciente y de cómo la exploración de Bertiaux y de Grant ha producido imágenes muy similares. Ahora pasamos a Arthur Rimbaud.

4) Rimbaud: Vidente licántropo.

Jean-Nicolas-Arthur Rimbaud nació el 20 de octubre de 1854, en Charleville, Francia. Rimbaud fue un estudiante brillante, aunque muy rebelde. A la edad de dieciséis años comenzó a escribir la poesía que iba a revolucionar el mundo literario. A la edad de diecinueve años había abandonado por completo la poesía, abandonó Europa, fue a Absinia y murió enfermo e inválido, después de desarrollar un tumor en su rodilla derecha.
El escritor estadounidense Henry Miller ha descrito a Rimbaud así: “Era su destino ser el poeta electrizante de nuestro tiempo, el símbolo de las fuerzas destructivas que ahora se están poniendo en manifiesto.” Estas fuerzas destructivas son los Qliphoth, el inconsciente primordial arrastrado a la superficie de la mente colectiva. Rimbaud, a través de su método de “desarreglo de los sentidos” captó el espíritu oscuro de la edad, y lo expresa no sólo a través de su poesía, sino a través de su vida.
La siguiente cita de Montaigne fue una inspiración para Rimbaud en todos sus esfuerzos poéticos: ” El poeta, dice Platón, sentado sobre el trípode de las Musas, vierte, movido por la furia, todo cuanto le viene a la boca, como el caño de una fuente, sin rumiarlo ni sopesarlo, y se le escapan cosas de color distinto, de sustancia contraria, y con un curso interrumpido. “ Es interesante que la imagen utilizada es la de un monstruo vertiendo sus obras y que Rimbaud se haya sentido tan atraído por esta imagen. Así es como Rimbaud se veía a sí mismo: como una bestia, un monstruo, un vidente licántropo. Henry Miller escribe: “Con él he sentido una naturaleza primitiva subyacente que se manifiesta de maneras extrañas. Claudel describió a Rimbaud como” Un místico en estado salvaje” Nada podría describirlo mejor “.
Otros, también, ven a Rimbaud de esta manera y entienden su misticismo bestial.
En una carta del poeta Paul Verlaine (amante de Rimbaud) Rimbaud le dice: “Usted está prodigiosamente bien equipado para la batalla. La tengo como si fuera el olor de su licantropía”. En la poesía de Rimbaud sí tenemos numerosas referencias a él personificado como un perro, lobo o una hiena: “Seguirás siendo hiena”, “Exclama el demonio que me coronó de tan amables adormideras. Gana la muerte con todos tus apetitos, y tu egoísmo y todos los pecados capitales.” En este pequeño fragmento están descritos tres elementos importantes de la Gnosis Tifoniana. Una de ellas es la referencia a las adormideras o amapolas, que más allá de ser simplemente una referencia de una droga, también se refiere al elemento del Sendero de la Mano Izquierda conocido como los kalas. Los kalas son antiguos “perfumes” draconianos y tántricos que emanan de la sacerdotisa en el ritual sexual. Los Kalas son descritos como flores que secretan perfumes para que el mago se embeba de diversos poderes o visiones. La otra referencia es la hiena, otra metáfora sobre la licantropía. En Snakewand, Kenneth Grant escribe: “La hiena como tótem era un símbolo de todas los estados intermedios, todas las razas cruzadas y los cruces de caminos: entrelazándose, colma su sexualidad del Neither-Neither en la carne, y sella con la marca de la Bestia todas las formas a través de las cuales se satisfacen sus apetitos salvajes. ” Comparando estas dos citas podemos comprender mejor a Rimbaud. En esta sección del poema de Rimbaud se está discutiendo su ascendencia de sangre. Esto tiene correspondencia con la idea de Grant sobre las razas cruzadas. El demonio le dice a Rimbaud que “seguirá siendo una hiena” y por ende tiene la Marca de la Bestia, y el pacto con un demonio trae a colación el concepto de cruce de caminos – como las antiguas leyendas sureñas sobre hacer un pacto con el diablo en alguna intersección infernal. La línea de ” Gana la muerte con todos tus apetitos “, remite al método del Sendero de la Mano Izquierda de la utilización de la sexualidad y el delirio para matar el ego por un momento y permitir que las fuerzas del Qliphoth invadan la mente consciente.

Otra sección licantrópica que resulta interesante en la poesía de Rimbaud está (otra vez) en “Una temporada en el infierno”:

El lobo aullaba entre el follaje,
Las bellas plumas escupiendo
De su comida de aves de corral:
Como él me estoy consumiendo.

Comparándose a sí mismo con el lobo, Rimbaud se ve a sí mismo consumiendo su alma (las aves) como la serpiente Uroboros que se come su propia cola, un símbolo del ciclo de la naturaleza y la unidad de todas las cosas. Rimbaud escribe: “[...]. Acabé por encontrar sagrado el desorden de mi espíritu. Permanecía ocioso, presa de una pesada fiebre: envidiaba la felicidad de los animales”. De nuevo, una referencia a los animales y el deseo del resurgimiento atávico. Miller escribe sobre Rimbaud: “Él es el ser diferenciado, el prodigio, nacido de la carne y sangre humanas, pero amamantado por los lobos.” Es por este resurgimiento atávico que el poeta ha perdido la racionalidad propia del hombre y alcanza la visión primitiva. Rimbaud dice: “Yo no soy prisionero de mi razón.” Es mediante la destrucción de la razón, mediante la unión de todas las dualidades, gracias a la invocación a la divina locura que uno finalmente “ve”. Rimbaud lo hizo a través de su fórmula de la enajenación de los sentidos, utilizando todos los venenos, alcohol, drogas, privación del sueño, para llevarse a sí mismo al borde de la manía con el fin de lograr esta gnosis suprema.
En una carta escrita a un viejo maestro suyo, Rimbaud dice:

“Quiero ser poeta y me estoy esforzando en hacerme Vidente: ni va usted a comprender nada, ni apenas si yo sabré expresárselo. Ello consiste en alcanzar lo desconocido por el desarreglo de todos los sentidos. Los padecimientos son enormes, pero hay que ser fuerte, que haber nacido poeta, y yo me he dado cuenta de que soy poeta. No es en modo alguno culpa mía”.

Llevar esto a cabo significa un costo enorme para el poeta. La locura siempre está cerca, al acecho. Como explica Grant: “La fuerza necesaria para experimentar el sueño y permanecer coherente hacia el exterior es un logro que pocos pueden alcanzar. Lautréamont admitió que él no podía, y, como es bien sabido, Rimbaud se retiró de la lucha.”. Para decirlo en términos freudianos, lo que Rimbaud estaba tratando de hacer era destruir el censor interno del superyó – el órgano psicológico que impone las normas morales de la sociedad. Quería liberar las fuerzas creativas ilimitadas del inconsciente oscuro, de los Qliphoth, o del Ello. Graham Robb escribe en su brillante biografía del poeta, “La obscenidad podía desechar esas pretensiones egoístas y restaurar una especie de pureza.” Robb se refiere a la pureza de las profundidades o de la Bestia.
Un método para alejar estas pretensiones incluye realizar actos, generalmente sexuales, que se consideran la antítesis de las normas sociales o tener relaciones sexuales con personas horriblemente deformadas o feas. Tanto Crowley y Spare utilizado estas técnicas para ampliar el perímetro de la mente y para eliminar ciertas barreras. Spare logró esta expansión mental con su mentora espiritual, la Sra. Paterson, que era una anciana. Método de Rimbaud consistió en el sexo homosexual violento con el poeta Paul Verlaine. Robb dice: “Incluso podría decirse que fue precisamente porque podía confiar en sí mismo para encontrar el trasfondo de las relaciones homosexuales inquietantes que decidió investigar en éstas… Estos experimentos mentales fueron otro intento de aniquilar las ilusiones y la personalidad”, también por “la purificación por disolución, la pérdida de los nexos que unen y hacen frente a la personalidad, las visiones que están al borde de lo incomprensible.” Es precisamente este tambaleo metal, este delirio en el borde de la locura el que ayuda a que emerjan las fuerzas de los Qliphoth. De acuerdo a Grant: “El Sendero de la mano izquierda es precisamente el desarreglo de los sentidos que Rimbaud formuló de manera independiente y que los surrealistas que vinieron después de él se esforzaron para poner en práctica”.
Rimbaud se veía a sí mismo como una especie de satánico o pagano místico. Según el autor Graham Robb, Rimbaud tenía “[...] visiones gloriosas góticas del poeta como un Prometeo satánico, el Lucifer romántico, cuya función es rescatar a los hombres de Dios: el gran inválido, el gran criminal, el gran maldito y el Sabio supremo ‘. Rimbaud sabía que para lograr esto, tendría que despojarse de todo núcleo de su personalidad conocida, para dejar su mente al descubierto, para consumirse a sí mismo como el lobo en su poema, con el fin de lograr esta comprensión “divina”.

Rimbaud fue fuertemente influenciado por los iluministas del siglo 19, que entendían que detrás de las impresiones sensoriales había una realidad pura y absoluta. “Esta última verdad se vislumbra sólo en momentos fugaces donde los sentidos ya no están separados de los objetos de la percepción, cuando la personalidad se evapora…” (Robb). Este es el mismo objetivo que los místicos han estado tratando de alcanzar por siglos incontables. Hay muchos caminos diferentes, y algunos son más peligrosos que otros. Un gran poeta como Rimbaud tuvo que avanzar al borde de ese abismo. Sin embargo, inclinándose a ese abismo infinito y vislumbrándolo, fue capaz de traer algo de eso de vuelta a la tierra y otorgarnos una visión de esa gran y aterradora extensión. Como dice Grant, “La alquimia, la obsesión, el delirio, la reversión, y las hechicerías sexuales son la base del ocultismo creativo, y estos elementos fueron tejidos por Rimbaud en su célebre fórmula”.

Lautréamont y Rimbaud se hundieron en sus profundidades primordiales y trajeron de vuelta perlas preciosas. Se trata de un viaje que unos pocos se atreven a realizar y del que regresan unos pocos. Según lo escrito por el famoso ocultista A.E Waite: “Hay una puerta en el alma que se abre a Dios, como hay otra puerta que se abre en las profundidades, y no hay duda de que las profundidades surgen cuando ésta se abre efectivamente”. He aquí a los artistas de las profundidades…

Ctónico: De la Bestia al Dios

Ctónico: De la Bestia al Dios
Por Vadge Moore
Société Voudon Gnostique
Traducido por V.I

1)El despertar Ctónico

La definición común para la antigua palabra griega ”ctónico” es oscuro, primitivo y misterioso. “Ctónico” es de la tierra o debajo de la tierra. Los dioses antiguos, infernales y carnales Set, Pan, Baco y Dionisio tradicionalmente representan este significado. Según el profesor Carl Jung, los dioses ctónicos están conectados a la sangre y al suelo. Ser ctónico significa tener tus raíces en el suelo, estar hundido en la tierra donde todas las cosas mueren y se descomponen, para reunirse con los elementos primarios. El concepto de “Ctónico” representa los instintos que despiertan el alma. La serpiente es un poderoso animal ctónico que está siempre a ras de suelo, conectado a la tierra. Jung escribe: “La serpiente es el antiguo representante de los mundos inferiores, del vientre y de los intestinos.” Los intestinos son donde la doctrina hindú ubica a la serpiente dormida Kundalini; siempre dispuesta a despertar y viajar por la columna vertebral para comenzar a estimular cada centro (chakra) hasta que la iluminación suprema se produzca en la parte superior de la cabeza. La serpiente es un símbolo antiguo que siempre ha representado la sabiduría, el conocimiento oculto, los ciclos de la naturaleza y la muerte y el renacimiento de todas las cosas a través de la muda de su piel. En el Jardín del Edén, la serpiente es Satanás tentando a Eva con el conocimiento de todas las cosas. El dios nórdico Odin se transforma en una serpiente y desciende a la tierra para obtener el hidromiel de la inspiración. El dios griego Hermes lleva el caduceo, una vara con dos serpientes enrolladas.
El proceso ctónico es un “despertar oculto”, que incluye los elementos más instintivos de la psique humana, que llevan a los elementos más altos. Es la base, el material primordial que la psique necesita para evolucionar y crecer. Lo ctónico es el suelo, el fertilizante, el material inconsciente oscuro y primitivo que puede convertir a la bestia en un dios. Lo ctónico se representa en todos los mitos como el infierno, el inframundo o Hades. El autor junguiano James Hillman considera este inframundo como la residencia del alma, el lugar donde el héroe desciende para encontrar su esencia.

2)Deidades ctónicas

La serpiente Uroboros comiendo su propia cola es un ejemplo perfecto de cómo lo ctónico puede representar tanto los aspectos creativos y destructivos de la naturaleza. El Uroboros es la unidad de la vida y de la muerte, en la que todas las cosas que surgen en la existencia deben descender de nuevo en el vacío. El autor Eric Neumann, en su libro “Los orígenes y la historia de la conciencia”, escribe: “La vida inconsciente de la naturaleza, que es también la vida del Uroboros, combina la mayor destrucción sin sentido con el significado supremo de la creación instintiva, porque la unidad significativa del organismo es tan “natural” como el cáncer que lo devora”.
Lo ctónico se puede definir como la gran Madre Naturaleza o como representante de los ciclos de ésta. Según Neumann, “Mitológicamente, las deidades ctónicas fálicas son compañeros de la Gran Madre, no representantes de lo específicamente masculino. Psicológicamente, esto significa que la masculinidad fálica sigue condicionada por el cuerpo y esto es bajo las normas de la Gran Madre, siendo instrumentos de ésta”. En otras palabras, los dioses ctónicos representan los instintos primarios que nos llegan directamente a través de la naturaleza.
El dios griego Dionisio es, sin duda alguna, uno de los mencionados dioses ctónicos fálicos. Representante de los aspectos creativos y destructivos de la naturaleza, Dioniso es la figura ctónica en escencia. Él puede inspirar a la actividad sexual más bella y delirante así como a la actividad más violenta, asesina y degradante. Sémele, la madre de Dionisos, ha sido descrita por muchos como una diosa lunar y como una mujer mortal. Su padre era el líder de los dioses griegos, Zeus. Como su madre era una mortal, se combina lo terrenal con lo divino (Zeus) trayendo balance a lo más profundamente ctónico.
Otras deidades ctónicas incluyen a Príapo o al Pan tardío, que representa las profundidades de la libido instintiva. Ofión es una gran serpiente que se enrolla alrededor de la diosa Eurínome, la Madre del caos celestial, y tuvo relaciones sexuales con ella. Se dice del falo de los “Siete sermones a los muertos” de Jung que proviene del alma como una serpiente, vive en la tierra y comparte con los muertos. Anthropos es el Hombre-Dios primordial que habita en el interior de la tierra y que en algún momento futuro se levantará de las profundidades en una resurrección gloriosa y cósmica. Esto nos trae a la mente a Cthulhu de Lovecraft, que yace soñando bajo la tierra, esperando despertar algún día. También tenemos a Agathodaemon, que Jung describe como: “con forma de serpiente, el demonio ctónico de la fertilidad se asemeja al “genio” del héroe.” También está Nous o Naas, que los antiguos alquimistas conocen como el lado frío u oscuro de la naturaleza, que se esforzaba por salir de la oscuridad e ir hacia la transformación y la perfección. Nous es descrito como “el viejo dragón”, que prepara el “baño” (que representa las aguas del inconsciente, que puede conducir a los mortales hacia una conciencia superior). Esto podría ser una alternativa interesante a la descripción del superhombre de Nietzsche o el Hombre Superior de Anton LaVey: alcanzar un nivel más alto de la Humanidad a través de la Bestia.
En la alquimia, la figura de Mercurio es predominante y se asocia con las cosas ctónicas. En Mercurio, todos los elementos se combinan. Él es la materia prima o sustancia primordial de la existencia caótica. Él representa a todos los contrarios, pero no están diferenciados, al igual que la serpiente Uroboros, que es también un símbolo de la materia prima. La escritora junguiana June Singer escribe en su libro “Andrógino: Los Opuestos hacia el interior”: “Mercurio, también llamado Hermes, no es sólo el receptáculo de la materia prima y el símbolo de ésta, es también el agente de transformación”. Más tarde, en el mismo libro, escribe: “Mercurio es representado frecuentemente como un hermafrodita, una imagen diseñada para reflejar la naturaleza de la Divinidad, que es “TODO ES UNO”. Jung escribe en “Psicología y alquimia” que los dioses greco-romanos, así como los dioses de Babilonia de la época post-clásica, “fueron degradados a demonios y retirados a las estrellas distantes y en parte a los metales en el interior de la tierra. Entonces, Hermes o Mercurio posee una doble naturaleza, es un dios ctónico de la revelación y también el espíritu de azogue, por lo que se le representa como un hermafrodita. El hermafrodita es una combinación de dos dioses, Hermes y Afrodita. Mercurio realmente se compone de los extremos más opuestos…”.
Otros seres ctónicos son los Cabiros o dioses ctónicos enanos. Sobre ellos, Jung escribe: “… ellos están luchando eternamente desde las profundidades a las alturas, y por lo tanto siempre se les encuentra tanto por debajo como por encima”. Los osos también son considerados seres ctónicos, en representación de la sombra oscura, concreta y despiadada. Los dragones son un símbolo perfecto de la transformación de lo terrenal a lo “divino”, ya que combinan la serpiente ctónica con las alas de un pájaro: de la tierra a la “divinidad”. En las primeras mitologías aparecen muchas deidades ctónicas. En la antigua Mesopotamia, los Anunnaki eran seres ctónicos de fertilidad que residen en el inframundo. Dagón o Dagan fue otro dios de la fertilidad que habita en las profundidades y Enkidu, de la Epopeya de Gilgamesh, es representado como un animal de vida salvaje hasta que es domesticado por una mujer. Sin embargo, la serpiente es la figura más importante en esta doctrina antigua y perenne. Jung afirma, “Hipólito, dando cuenta de la doctrina de los naasenos (una secta gnóstica del siglo II), dice que la serpiente habita en todas las cosas y criaturas, y que todos los templos fueron erigidos después de ella. Cada santuario, dice, cada iniciación, y todos los misterios están dedicados a ella”. El gnóstico Basílides adoraba al dios Abraxas, una figura intimidante que consiste en una cabeza de gallo, un torso humano, con serpientes por piernas. Esta es una representación ctónica ideal, que abarca las profundidades simbolizadas por las serpientes llegando a la trascendencia humana y alcanzando la energía solar representada por la cabeza de gallo. Mefistófeles en el Fausto de Goethe, también tiene un aspecto ctónico y demoníaco, cuando se manifiesta al mago con forma de perro. Carl Jung sugiere que esto recuerda a Cerbero, el perro de tres cabezas que resguardaba el inframundo. Pero lo más importante es que las propiedades ctónicas de Mefistófeles se expresan cuando el perro es representado dando vueltas alrededor de Fausto, imitando a la serpiente Uroboros.
Una visión muy interesante sobre los posibles orígenes del mito ctónico proviene de la obra de L.A Waddell, a principios del siglo XX. En su libro “Los creadores de la civilización: Raza e historia” (después de estudiar minuciosamente sobre los sumerios antiguos y los textos cuneiformes) sugiere que todos los dioses de la mitología están relacionados con los primeros reyes y dirigentes de Sumeria. Waddell rastreó la batalla épica entre el bien y el mal, oscuridad y luz, los dioses y monstruos con los dos cultos o culturas que estaban en conflicto continuo en esos primeros días: la cabra con cuernos del culto patriarcal y solar; y el culto matriarcal lunar y serpentino. En general, se cree que una civilización matriarcal anterior a la patriarcal fue secundada por el culto solar. Waddell había trazado este regreso a una de las primeras batallas entre los ejércitos que usaban cuernos en los cascos del Rey Sagg o Zat, que posteriormente recibiría el nombre de Zeus, y los ejércitos de la serpiente o la matriarca Tiawat o Tifón y su hijo Baldur-Sut o Set.
Esto podría dar cuenta de los arquetipos que representan al submundo de la serpiente ctónica, que surge de las profundidades de la existencia primordial pre-civilizada para crear la primera religión y la civilización básica. Más tarde, la serpiente del culto lunar fue conquistada por la cultura solar e integrada a ésta. Entonces, se plantea la pregunta: ¿Qué fue primero, el arquetipo o la civilización? Estos son temas que exploraré en un trabajo por separado.

3)Los autores Ctónicos

En una interpretación junguiana del Marqués de Sade, titulado Eros Oscuro, escrito por Thomas Moore, relata la ficción de Sade a este mundo ctónico. En las historias de Sade, los delincuentes por lo general descienden por una escalera oscura que lleva a una mazmorra subterránea con el fin de llevar a cabo sus actos infames, “El poder y el miedo en la bodega o mazmorra son ctónicos. En la superficie, la vida tiene su propio tipo de poder e incluso de sus propios miedos. Pero los lugares ctónicos evocan una imaginación en particular que no es el mismo que el de la vida ordinaria“. Lo ctónico tiene una atmósfera que es amenazante y ajena a la luz del día. Las historias de Sade evocan los deseos terrenales del alma. Iluminan el barro, la sangre y los huesos que residen debajo de la superficie. Lo ctónico significa aislamiento, evitar la luz del día y la búsqueda de cámaras subterráneas y de la noche. Moore compara esto con el artista que se aísla del mundo con el fin de proteger los frutos de su imaginación – su trabajo. –
Los vampiros son figuras ctónicas, huyendo de la luz del día, recluyéndose en sus vasijas terrenales al dormir cuando el sol hace su tortuoso viaje a través del cielo. Despiertan sólo después de la puesta del sol, arrastrándose desde sus ataúdes enterrados en la tierra. Moore sugiere que “… las figuras ctónicas se protegen a sí mismas de todas las cosas solares. Por lo tanto, Sade hace todo lo posible para proporcionar a sus libertinos un aislamiento necesario de la sociedad ordinaria y de mentes brillantes”. Moore continúa diciendo: “Desde el punto de vista ctónico, la civilización es una forma de represión.” Aunque, Moore afirma que la sociedad “normal” incluye en si misma muchos elementos ctónicos que prefiere ignorar. En particular, la psicoterapia en la que el paciente y el terapeuta se encierran, aislados en una habitación en la que “… un cliente va a revelar aspectos ctónicos de su naturaleza.” Muchos de estos aspectos se consideran delictivos y antisociales, sin embargo, hasta el ciudadano más normal tiene estos elementos enterrados en las profundidades de su psique.
En la interpretación de Moore, “Las ideas más queridas y valores de la vida iluminada amenazan la percepción ctónica. Los libertinos son los libertadores de la imaginación, liberándola de las imposiciones del pensamiento civilizado. Sade nos muestra que tenemos una atracción erótica hacia los lugares más oscuros y a las actividades propias de ese lugar clandestino. Pero para que estos movimientos eróticos no familiarizados se cumplan, tenemos que hacer algo con los supuestos, las interpretaciones, y los límites morales que la civilización y la razón imponen. ” Este cuestionamiento de los límites morales es una reminiscencia de la práctica del Sendero de la mano izquierda, donde el iniciado acepta todas esas cosas que se consideran básicamente viles, enfermas, corruptas, peligrosas y desagradables de acuerdo a las normas regulares de la sociedad. Esta práctica es llevada a cabo por la corriente tántrica Vama-Marga, ampliamente cubierta por el ocultista contemporáneo Kenneth Grant.
Satanás es un dios ctónico ideal, ya que procede de muchos seres ctónicos anteriores: en Egipto era conocido como Set; en Roma, Pan y Baco; y en Grecia, Dionisos. La morada de Satanás es el infierno; lugar ctónico que siempre ha representado todas las cosas carnales y el tabú.
Las famosas obras de H. P. Lovecraft se basan por completo en lo ctónico. Su dios Cthulhu (un nombre que se parece mucho al vocablo cthonico/ctónico) está soñando debajo de la tierra o bajo el mar esperando a que sus oscuros iniciados lo traigan nuevamente a la superficie. Los horribles seres de Lovecraft traen una ola de terror, miedo y ansiedad cada vez que aparecen, tanto como los elementos reprimidos de la psique humana cuando emergen. Kenneth Grant, un gnóstico typhoniano que mencionamos anteriormente, fue muy influenciado por las obras de Lovecraft. Su exploración de la parte posterior del árbol cabalístico de la Vida es una representación ctónica notable. Tifón, tradicionalmente representada como la diosa Madre Serpiente de Egipto (y de Sumeria, de acuerdo con Waddell) y el dios serpiente de la Grecia tardía son los principales representantes del lado oscuro del Árbol. Su hijo, Set, representa la otra mitad de la ecuación. Los “túneles” subterráneos que se representan en la parte posterior del árbol son denominados “los Túneles de Set”. Estos “túneles” han sido comparados con el inconsciente oscuro que hemos estado explorando en este artículo. Los habitantes de este reino son los “malignos” Qliphoth, los oscuros seres ctónicos pervertidos, cuyas características se asemejan mucho a los villanos de ficción de Sade.
El escritor francés Georges Bataille es otro autor que explora los temas ctónicos. Su filosofía y sus obras de ficción contienen temas que se relacionan con las entrañas, las tripas y los intestinos. Todas las cosas de la tierra en oposición a lo celestial. En oposición al cielo antiguo y dioses del sol, Bataille propone un culto a los dioses de la oscuridad y de la tierra: Demeter, Hécate y Dioniso. Aunque estos autores son conocidos por la exploración de las profundidades oscuras y ocultas del miedo y la depravación, no debemos olvidar que es precisamente este hundimiento en el inframundo de la Identificación y el inconsciente oscuro lo que ayuda a plantar las raíces de nuestro ascenso.

4)La Sombra de Cristo

En algunos de sus trabajos el profesor Jung intenta “paganizar” la figura de Cristo. En muchas doctrinas antiguas, se cree que Satanás es realmente el hermano oscuro de Cristo. Jung, al comparando a Mercurio con Satanás, escribe: “Esta idea se remonta a las concepciones de los euquitas descritos por Miguel Psellus, que creían que el primer hijo de Dios fue Satanael y que Cristo era el segundo. Sin embargo, Mercurio no sólo es la contraparte de Cristo en la medida en que es «hijo», es también la parte contraria de la Trinidad como un todo, en la medida en que es concebido como una tríada ctónica. De acuerdo con este punto de vista, sería como una mitad del Dios cristiano. De hecho, él es la mitad ctónica y oscura, pero se trata del mal como tal, porque es llamado “el bien y el mal” o “un sistema de altos poderes en la parte más baja”. Él (Mercurio) nos recuerda que la “doble figura” que parece estar detrás de Cristo y de ese enigmático “diablo” Lucifer, cuyos atributos son compartidos por ambos en Rev.22: 16, cuando Cristo dice de sí mismo: ‘Yo soy la raíz y la descendencia de David, la estrella resplandeciente de la mañana ‘”. Esa Estrella de la Mañana se conoce, por supuesto, como Lucifer. Muchos textos antiguos se han referido a Cristo como la serpiente de la sabiduría. Incluso instruye a sus seguidores de este modo: “Sed sabios como serpientes.” Incluso el último símbolo de Cristo, el pescado, en el pasado ha sido sinónimo de la serpiente. En su libro “Aion” Jung dice: “La serpiente es un equivalente del pez. El consenso para interpretar al Redentor es un pez y una serpiente; es un pez, porque se levantó de las profundidades desconocidas, y una serpiente, porque él salió misteriosamente de la oscuridad. Los peces y las serpientes son símbolos favoritos para la descripción de acontecimientos o experiencias psíquicas que bombardean de improviso al inconsciente, y tienen un efecto aterrador o redentor. Es por eso que son tan a menudo descritos como animales “útiles” para esto. La comparación de Cristo con la serpiente es más auténtica que la del pescado, pero, aún así, no era tan popular en el cristianismo primitivo. Los gnósticos (sobre todo los naasitas u ofitas) la prefirieron porque era un viejo símbolo establecido para los genius loci “benévolos”, el Agathodaimon. Ambos símbolos son de un valor incalculable cuando se trata de la interpretación natural e instintiva de la figura de Cristo”.
Hay muchos textos gnósticos y alquímicos que se refieren a la serpiente clavada a una cruz. Jung habla de la analogía de Cristo / Serpiente que, “En San Ambrosio, la Serpiente colgada en la madera es un “typus Christi”, tal como la “serpiente de bronce en la cruz” en San Alberto Magno. El Cristo como Logos es propio entre los naasitas u ofitas, adoradores de la serpiente. El Agathodaimon (espíritu bueno) tenía la forma de una serpiente, y en Filo la serpiente fue considerada como el animal más espiritual “. Jung añade: “El Logos natural de Cristo representado por la serpiente ctónica es la sabiduría maternal de la Madre divina.” Este símbolo de la serpiente personifica el inconsciente en todos sus aspectos.
Por supuesto, la Iglesia Católica Romana no podía aceptar esta doctrina de la oscuridad de Cristo y de su mitad serpentina. Sin embargo, la psique humana en el tiempo desarrolló el concepto del Anti-Cristo. Era inevitable que el inconsciente sitúe a un aspecto sin su mitad opuesta. Jung afirma: “En el mundo antiguo, los gnósticos, cuyos argumentos fueron muy influenciados por la experiencia psíquica, abordaron el problema del mal sobre una base más amplia que los Padres de la Iglesia. Por ejemplo, una de las cosas que enseñaron fue que Cristo “removió la sombra de sí mismo” Si le damos este punto de vista el peso que merece, podemos reconocer fácilmente esa contraparte extirpada en la figura del Anticristo. El Anticristo se desarrolla en la leyenda como un imitador perverso de la vida de Cristo. Él es un verdadero espíritu maligno de imitación, que sigue los pasos de Cristo como la sombra que sigue a su cuerpo. Este complemento de la figura luminosa, pero parcial del Redentor-incluso podemos encontrarlo en el Nuevo Testamento, debe ser de especial importancia. Y, de hecho debemos prestarle atención”.
La figura de Cristo es tan brillante que exige un reflejo. Ese reflejo es Satanás. La psique necesita esta tensión, necesita al Adversario. Así como se dice que ningún árbol puede llegar a al cielo si sus raíces no también descienden a los infiernos, el mito de Cristo no puede desarrollarse naturalmente si Cristo mismo no se hunde en el reino de Satanás. Son opuestos complementarios en el balance, igual que la mano izquierda y la derecha. Jung afirma: “Por otra parte, esto no daña al monoteísmo de ninguna manera, ya que une los opuestos como el yin y el yang están unidos en el Tao …” Y continúa diciendo: “Porque ¿cómo se puede hablar de” alto “si no hay ‘ bajo “, o” derecha “si no hay” izquierda “, de” bueno “si no hay un” malo” que sea tan real como el otro? Sólo con Cristo, tenemos a un demonio que entra en el mundo como la contrapartida real de Dios … ” Como ya se mencionó, en algunos lugares Satanás fue considerado como el hermano mayor de Cristo. Esto me hace recordar a los hermanos de la mitología egipcia, con el dios Horus luminoso y solar; y por otra parte, el dios Set maligno y oscuro. Así como Cristo fue representado como todo lo bueno y espiritual, su doppelganger tenía que aparecer como material y ctónico. Curiosamente, en el siglo XX, el Mago Inglés Aleister Crowley se autodenominó la Gran Bestia 666 y creía que él era responsable del alumbramiento de una nueva era de la rebelión. Él creía que el Libro de las Revelaciones había anunciado su venida, aunque, según afirmaba Crowley, el Apocalipsis no era tanto una destrucción de la tierra, sino que la destrucción de los ideales cristianos y de la civilización. Con los años, la popularidad de Crowley ha crecido enormemente y tiene miles y miles de discípulos a pesar de que falleció hace más de cincuenta años. Sea o no que la visión de Crowley de una civilización cristiana derrotada llegue a ser cierta, parece representar una forma de realización de ese reflejo oscuro que he estado señalando.

5)Descendiendo

En su libro “El alma de la religión” Thomas Moore escribe: “En un momento la gente me miró a las profundidades de la tierra para encontrar las imágenes de la espiritualidad. La cripta, la cueva y el pozo están entre los pocos sitios sagrados que todavía quedan como testimonio de la espiritualidad profunda, a veces llamada ctónica. Pero también representan nuestra experiencia personal de lo espiritual, que puede ser encontrada en las cuevas y criptas de la memoria y en poderosas emociones corporales. El alma humana ha sido comparada a una cueva: oculta, oscura y misteriosa. Es la belleza que a menudo está envuelta en niebla y bruma emocional”.
Uno de los problemas que encontramos en la espiritualidad de este mundo occidental contemporáneo es una clara falta de profundidad o de oscuridad. Hay demasiadas personas que desean sumergirse en las religiones del movimiento New Age, luminosas y livianas, y se niegan a hacer frente a los aspectos oscuros, es decir, el mal que siempre ha sido parte importante de todos los mitos y todas las religiones. Como Moore sugiere: “La profundización de la religión – haciéndola terrenal y ctónica – es uno de los mayores retos de la religión en Occidente hoy en día. Sin esta profundidad, la religión puede llegar a ser demasiado endulzada y espiritual, con sus enfoques más altos en la vida idealizada moral “.
Esta religión más terrenal es representada una vez más por Goethe en su Fausto. Al evocar al demonio Mefistófeles, Fausto se pone en un camino muy difícil. El erudito gnóstico Stephan Hoeller escribe en” El gnóstico Jung”: “Él [Fausto] invoca al espíritu de la Tierra, la fuerza amoral, la energía de la naturaleza, que es libre de las inhibiciones y las máximas altisonantes de la inteligencia. Se hunde en el caos y la tribulación, en los reinos más allá de los límites de la convención y las leyes humanas, donde el magma hirviente de energía, de transformación, reside en su estado bruto. Es sólo a través de este compromiso con la oscuridad, el error, el sufrimiento, junto con el éxtasis, la pasión y la lucha, que puede alcanzar su ascenso en los reinos de la luz, guiado por el espíritu transfigurado Sofiánico de Margarita “.
Es precisamente este “compromiso con la oscuridad” el que puede sanar aquella división en la naturaleza dividida del género humano. Sin el elemento ctónico de nuestra psique, nos quedamos sin raíces, sin instinto, y completamente sordos a la mitad de nuestro ser. Nosotros en Occidente tenemos una larga tradición de ignorar (o de rechazar derechamente) lo que nos parece nefasto. Es tiempo de abrazar la oscuridad, hundirse en las profundidades y despertar lo que duerme en nosotros, aquel esplendor en espiral que se encuentra escondido en nuestra verdadera naturaleza. Tenemos que volver a lo que me gusta llamar “un gnosticismo ctónico” o un hermetismo ctónico y levantar un ejército de gnósticos ctónicos dispuestos a hundirse en sus profundidades y corregir este desequilibrio tremendo. Algunos estudiosos sostienen que el paraíso del norte de Europa conocido como Valhalla se encuentra realmente bajo la tierra como un Edén ctónico (en oposición a la ubicación más “aceptada masivamente” que lo sitúa en el cielo). Podemos descender a este reino ctónico y disfrutar de la compañía de los dioses y los héroes que allí residen. Lo más importante no debe olvidarse: Demon est Deus inversus.